Desde hace varios años, Estados Unidos dona y opera equipos de espionaje para México, incluso capacita al personal del Instituto Nacional de Migración (INM), pues “el gobierno mexicano actúa como un agente migratorio más de EE. UU.”, señaló Santiago Narváez, investigador de R3D: Red en Defensa de los Derechos Digitales.
“Lo que hemos visto es que ha sido mucho a partir de donaciones de Estados Unidos. En el caso de los escáneres, en un reporte de actividades del 2017 del Instituto Nacional de Migración (INM) dice que 600 de sus agentes recibieron un entrenamiento por parte de la Embajada de Estados Unidos para operar ese tipo de equipos”, dijo el tecnólogo en entrevista para Cuarto Poder.
Ahora, los escáneres forenses también fueron dádivas del vecino país y que también en el mismo año sacó una convocatoria para crear una red nacional para que el INM comparta datos biométricos de personas migrantes.
Es decir, conectan directamente a las bases de datos de Estados Unidos, “no solo está donando, está, inclusive, operando estos equipos en terreno mexicano”. Narváez remarcó que es una situación preocupante, porque ni el INM ni los militares tienen facultades para espiar.
Los malwares además son usados para espiar a periodistas y defensores de derechos humanos que trabajan con el tema migratorio tanto en la frontera norte como en la sur, en específico el caso de Chiapas, donde las organizaciones han señalado de ser víctimas del mal uso de estas tecnologías.
En 2021, la R3D documentó que el INM asignó a la empresa Comercializadora Antsua, S. A. de C. V., un contrato por 112.9 millones de pesos mediante adjudicación directa; incluso, medios de comunicación revelaron la información tras investigaciones periodísticas.












