Wal-Mart y el porfiriato

"La cadena Wal-Mart está acostumbrada a encontrarse en el ""ojo del huracán"" en lo que a su imagen pública se refiere en el mundo, pero pocas veces sus prácticas laborales llevaron a que una institución como la Suprema Corte de Justicia de México la equipare a las tristemente célebres ""tiendas de raya"".

La Segunda Sala del máximo tribunal de la nación concedió amparo a un empleado de la cadena que rehusó adherirse a su llamado ""Plan de Previsión Social"", uno que de hecho concede vales de despensa canjeables únicamente en las tiendas de la empresa.

Para la companía, por supuesto, cualquier parecido con aquellas célebres tiendas de raya del porfiriato sería una rebuscada coincidencia, toda vez que en su concepto los productos que vende a sus empleados son mucho más baratos.

Pero en opinión de la SCJN ""el llamado Plan de Previsión Social, que consiste en la entrega de vales de despensa que provienen del salario del trabajador para ser canjeados únicamente en el establecimiento de la empresa patronal, es similar a la práctica que se llevaba a cabo en las antiguas tiendas de raya"".

Wal-Mart es la mayor empresa del mundo por su número de empleados, que hace ano y medio eran 1.9 millones en el planeta, y ciertamente una de las mayores, si no la más grande, por el monto de sus operaciones, que en 2006 llegaron a 315 mil millones de dólares.

Sin embargo, si es cierto que en Estados Unidos tiene más de mil 500 tiendas y en México más de 900, sus prácticas laborales son criticadas literalmente en todos y cada uno de los países donde opera. De hecho, sólo en Estados Unidos la companía enfrenta más de 80 juicios por temas relacionados con prácticas salariales.

Además, con frecuencia también se acusa a Wal-Mart de prácticas comerciales que ponen en desventaja a los pequenos comercios, lo que resulta en muy publicitados enfrentamientos entre la cadena y las poblaciones donde busca establecerse.

En el caso de México, sería más que deseable que Wal-Mart no buscara compensar los beneficios que acarrea, en su caso a través de precios bajos en una amplia gama de productos, con prácticas laborales de tiempos idos.



México, lejos del conocimiento

Ciudad de México, Guadalajara, Monterrey y León han realizado esfuerzos para sumarse a las 60 metrópolis del mundo que hoy están catalogadas como ciudades del conocimiento, asentamientos cuyas economías están basadas en el desarrollo y comercialización de productos tecnológicos o culturales.

Más que una cuestión de estatus, alcanzar esa categoría refleja el avance de una nación. India, por ejemplo, busca aceleradamente salir del tercer mundo y para lograrlo quiere superar el nivel de un país exportador de materias primas o maquilador, como México, hacia uno de productos con valor agregado.

Se dice fácil, pero conseguirlo demanda una transformación educativa y laboral absoluta. Convertir a la ciudad india de Chenai en una potencia automovilística o a Bangalore en el mayor productor de hardware y software de Asia sólo pudo conseguirse con un claro proyecto de Estado que conjuntó los esfuerzos de empresas, sociedad y academia.

En México aún se discute qué hacer con el petróleo. Está bien, pero igual habría que discutir cómo dejar de ser sólo maquiladores. (El Universal)

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