Los comunicados diplomáticos estadounidenses dados a conocer esta semana -que entre otras cosas revelan opiniones despectivas hacia gobiernos extranjeros- son parte de las muchas informaciones confidenciales que el sitio web WikiLeaks ha difundido a través del mundo. A veces, en beneficio de los ciudadanos, otras, con dudas acerca de si los datos ponen en riesgo a países o a personas.
WikiLeaks fue creada por periodistas y activistas anónimos. Ofrece a cualquier usuario la posibilidad de subir, sin dar su nombre, textos, audios o videos confidenciales cuya autenticidad es verificada por el portal.
El sitio ha recibido cientos de miles de documentos secretos de gobiernos a lo largo de todo el globo que constituyen asuntos de interés público y, por lo tanto, que ayudan a los ciudadanos a tomar mejores decisiones. El ejemplo emblemático de esto fue la revelación de un video en el que se mostraba a un helicóptero estadounidense mientras asesinaba a una docena de personas en un barrio de Bagdad. También conocimos el número de civiles muertos en la guerra de Afganistán, los métodos de tortura en Irak, informes clasificados de las matanzas en Kenia, entre otros documentos.
Sin embargo, cada caso debe analizarse en su justa dimensión. El hecho de que un gobierno oculte algo no significa que eso sea condenable. Es normal, por ejemplo, que los diplomáticos elaboren informes sobre los países y los personajes en donde se encuentran. Es interesante saber que funcionarios estadounidenses duden de la estabilidad mental de la presidenta de Argentina, pero el beneficio a los ciudadanos de tal revelación es marginal en proporción con el daño potencial a las relaciones de dos países.
Cabe recordar además que WikiLeaks es un grupo militante. Fue fundado por activistas y por lo tanto no se pueden aplicar criterios periodísticos a sus actos e informaciones.
Habrá documentos que valdrá la pena difundir, otros no. Los periodistas debemos recordar que nuetra labor primera es fungir de filtro ante lo que cualquiera puede considerar digno de escándalo. (El Universal)











