Carlos Cañete Ibáñez, sociólogo adscrito al Centro INAH Chiapas (Instituto Nacional de Antropología e Historia), mencionó que el instituto realiza un trabajo bastante amplio en comunidades rurales y urbanas que hace fundamental la colaboración con los grupos organizados locales, porque son ellos quienes conviven cotidianamente en los templos, museos, sitios arqueológicos y otros escenarios con bienes históricos y culturales.

Al explicar la importancia de la formación de grupos comunitarios para cuidar los bienes (patrimonio), indicó que estos son órganos auxiliares u órganos coadyuvantes cuyo trámite ofrece el INAH a la sociedad y que se puede realizar en la página web oficial del instituto.

Todo grupo organizado como asociaciones civiles, comités vecinales, asociaciones de campesinos, encargados de bienes culturales, juntas eclesiásticas, grupos de iglesias, pueden realizar el trámite para ser órganos auxiliares para cumplir varias tareas.

Enfatizó que la sociedad es la que está más atenta de lo que sucede con el patrimonio cultural de su comunidad, por lo que cuando el INAH no está en el sitio y no puede ver los usos o peligros que corren los bienes, las organizaciones que llegan a conformarse como órganos auxiliares del INAH, pueden apoyar en la vigilancia.

Mencionó que después del terremoto del 2017 en San Cristóbal de Las Casas, la parroquia de Santo Domingo sufrió severos daños en su bóveda, que sumado a las lluvias fuertes que llegaron después, empezaron a dañarse los retablos históricos, por lo que un grupo de ciudadanos se organizó para recaudar recursos, comprar lonas y otros materiales para proteger la iglesia.

El INAH tiene que fortalecer el vínculo con la sociedad, y lo ha hecho a partir del sismo del 2017. Han trabajado en la zona Selva, Fronteriza, Altos, expandiendo la tarea del INAH, pero también invitando a conocer que esta es la institución que los va ayudar a mantener en buen estado los bienes y todo el patrimonio histórico y cultural.

Explicó que los grupos registrados como órganos auxiliares no pasan a ser parte del INAH, lo que quiere decir que no pueden tomar decisiones, ni realizar acciones que sólo pueden llevar a cabo los especialistas.

Una vez que solicitan el trámite reciben otra plática sobre cuáles son las tareas que pueden realizar, cómo organizar pláticas a jóvenes de escuelas y lugares públicos, actividades educativas, eventos culturales, proponer exposiciones, entre otras tareas básicas.

También mencionó que con el cambio de autoridades municipales, deben buscar nuevamente establecer los vínculos con los pueblos y conservar el contacto estrecho en sus labores para preservar el patrimonio histórico.