El transporte público está de nuevo en boca de todos y todas, pues algunas unidades ya han decidido cobrar 10 pesos (nueva tarifa) y otras se irán animando durante el transcurrir de los días. No obstante, hemos atestiguado un constante incremento en la tarifa del pasaje, pero la pregunta es: ¿para qué sirve el incremento?
Esquema piramidal
Los choferes se encuentran en un esquema piramidal preocupante. Es necesario iniciar desde aquí, puesto que primero recolectan la cuenta o tarifa diaria para entregársela al dueño o dueña del vehículo, luego será la gasolina, sumado al lavado diario y el pago al checador. Tras todo esto, surge el sustento diario de ellos. ¡Por eso se les ve siempre corriendo!
Por otra parte, el transporte público se ha remitido a llamar como “modernización” de las unidades a la exclusiva compra de vehículos. Sin considerar otros aditamentos considerables para la persona usuaria, como son: islas de espera, señalética, comodidad en la unidad o un incremento en el seguro.
El incremento se puede comprender ante la inflación constante, así como el incremento del precio de la gasolina, y como bien se sabe, su elevación repercute en todos los sectores. De modo que, la opinión pública se encuentra en un estado de observación minuciosa respecto al servicio otorgado.
Vox populi
Por ejemplo, Lizeth es una estudiante que vive en la colonia Real del Bosque; ella toma de forma regular las rutas 125, 91, 58 y 3. Y pese a no estar autorizado, algunas rutas ya le han estado cobrado 10 pesos.
“Siento que para cobrar 10 pesos deberían mejorar la seguridad de los pasajeros, algo así, porque hay unidades que ni siquiera están bien”, comentó.
Lizeth ha escuchado de los propios choferes la preocupación por algún defecto en la unidad: “Me ha tocado de que le van diciendo como a su jefe o a su compañero que ya no sirve el freno”.
Desde su visión, el incremento resulta injusto, aunque comprende que se tiene que pagar una cuenta, a pesar de que las unidades dan varias vueltas durante el día.
“Lo que tendrían que hacer es darles mantenimiento urgente a las unidades, pero solo lo ocupan para entregar la cuenta. Es un hecho injusto culpar a los choferes. Pero es una realidad. [Puesto] que si nos exigen a nosotros como usuarios pagar más, es para que ellos nos den un buen servicio”, señaló.
La estudiante consideró que existe un factor diferenciador entre el género y la edad al hablar del servicio público de transporte, ya que a veces suelen negarle subirse a personas de la tercera edad, o bien, las personas más jóvenes ingresan paradas.
“Para subir adelante, si eres mujer, sí te suben. La otra vez nos tocó ir con un amigo y porque iba con él, no nos dejaron subir al colectivo; adelante teníamos que ir los dos, no atrás, o sea, solo era yo adelante o ninguno”, expresó.
¿A dónde va ese dinero?
Julio César Gómez Rangel, arquitecto de profesión y maestro en Urbanismo, evidenció el incremento de accidentes en colectivo durante los últimos años, incluso algunos con pérdida de vidas.
“Las unidades están totalmente rebasadas en el sentido de que no veo la relación entre el incremento con el mejoramiento de las unidades y el servicio”, expresó.
Gómez Rangel enfatizó en la falta de infraestructura acompañante del servicio público de transporte, por lo que cuando se habla de “modernización” no solo se refiere a comprar unidades nuevas, sino a mejorar un sistema de movilidad.
El experto se preguntó, ¿en qué se invierte realmente el incremento? Debido a que en las constantes elevaciones poco se ha visto una mejoría en el sistema.
“Es bien sabido que el acomodo en las unidades al interior realmente no se respeta. Hay gente que inclusive dentro de las unidades se va parada. Recordemos de un incidente allá en la bulevar Belisario Domínguez y 28 de Agosto, donde precisamente iban usuarios a pie y eso derivó en que algunos fallecieron”, consideró.
El arquitecto ironizó la instalación de ventiladores, televisores e inclusive climas al interior de las unidades para mejorarlas, pero que realmente siguen sin responder el problema.
Reflexionar
Por lo anterior, invitó a reflexionar sobre los nuevos sistemas multimodales, como los ubicados en la Ciudad de México.
Por tanto, Gómez Rangel consideró que no existe una correlación entre el incremento y el servicio, pese a que este es básico para entender el sistema.
“Todos estamos a expensas de incidentes, necesitamos mejorar a los conductores y al mobiliario, compartimentos bien definidos y sistemas de protección en caso de algún accidente”, manifestó.
El experto cerró al reflexionar en que ni siquiera la banca en la que pasa al menos media hora una persona usuaria es de buena calidad.
“El incremento se ve reflejado en las unidades. Si a mí me están diciendo que yo pague de más, pues digo: ‘Bueno, entonces merezco un buen servicio’, pero no lo tenemos desde que yo recuerde”, finalizó.












