¿Y los propósitos de año nuevo?

La introspección es repensar qué se ha hecho, en qué nos hemos convertido y qué hábitos hemos formado en lo que va este año. Diego Pérez / CP
La introspección es repensar qué se ha hecho, en qué nos hemos convertido y qué hábitos hemos formado en lo que va este año. Diego Pérez / CP

“Ya ni los recuerdo bien, pero el más importante se ha cumplido, nació con bien mi hija; es que la vida te va llevando a otras cosas”, destacó un ciudadano sobre sus propósitos de año.

Han transcurrido seis meses y muchos de estos se han cumplido u olvidado, no obstante, para la psicóloga de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (Unicach), Nadia Constantino Díaz, “nunca es tarde para hacer un cambio sustancial y retomarlos”.

¿Qué es lo que sucedió, qué es lo que frenó y no nos permitió continuar?, es la cuestión que debemos hacernos y “a partir de ahí vamos a ir retomando, dando un vistazo y observar por qué dejamos las cosas a medias, para dar continuidad a lo que no se hizo”, destacó la especialista.

“Pues yo sí cumplí lo de viajar”, apuntó otra transeúnte, de modo que la voluntad y el deseo son los elementos que hay que trabajar y estos darán pie a buenas y nuevas ideas que permitirán pensar claramente qué es lo que queremos.

Sin embargo, Constantino Díaz acota que esto debe ser completamente personal, ya que “es muy importante que esa idea y deseo no sea sometido, porque si es de alguien más, entonces idea y deseo se rompen y ya no habrá una voluntad para trabajar”.

Introspección

Aconseja que lo primero es la introspección y repensar qué se ha hecho, en qué nos hemos convertido y qué hábitos hemos formado, pero “si en dado caso no hay ninguno, nos encontramos ante un buen comienzo para hacer cambios significativos en el sentido más material y con acciones. Podríamos escribir los propósitos, leerlos detenidamente y empezar a retomar los pasos que van a crear un cambio”.

Para ello la constancia es el segundo punto que recomendó definir, al igual que las metas pequeñas y a corto plazo, para que “poco a poco creemos hábitos correspondientes a la meta o logros que queremos, lo que nos dará un camino más fácil. El reto inicial es trabajar de dos a tres veces por semanas un nuevo hábito”.

La organización es clave

La organización es importante, por lo cual destacó como indispensable, llevar un listado o registro de lo que ya se ha realizado y lo que se va a realizar, sobre todo “hay que disfrutar los cambios y el proceso, eso es lo que nos animará a seguir y dar continuidad al cambio que quieres lograr, motivados con lo que vamos logrando y con lo que vamos consiguiendo”.

Y agregó que “no olvidemos que eso da pie a la credibilidad, pues creer que estás logrando algo y alcanzándolo va a aumentar la confianza; incluso, hay palabras claves que podemos usar para motivarnos, como yo puedo, yo quiero y yo espero. Es importante recalcarlas cada día para poder sumar los pequeños cambios”.

Redes de apoyo

Otro ciudadano también destacó sus propósitos, pero desafortunadamente “hubieron nuevos retos y trabas que frenaron el proyecto”. En casos como este, la especialista dijo que es mantener una red de apoyo para poder manejar ciertas situaciones que no están en nuestras manos, como son la familia, amigos o personas de confianza.

Por último, destacó que para poder avanzar en este proceso es oportuno fijarse un premio después de cumplir cada logro, por más pequeño o grande que sea, ya que “es importante para la motivación y este debe ser significativo; en este sentido, es conocer qué es lo que nos llevaría a un premio y lograr esa satisfacción después de haber logrado una meta o formado un hábito de cambio”.