Ya puedes facturar servicios de chamanes y curanderos

Ya puedes facturar servicios de chamanes y curanderos

La actualización del Catálogo de productos y servicios sujetos a impuestos que hizo recientemente el Servicio de Administración Tributaria (SAT), que agregó los trabajos de hechiceros, curanderos y chamanes, solo da la opción de poder facturar estos servicios, no quiere decir que el fisco vaya detrás de estas personas para fiscalizarlas.

El contador público, René Cruz Montalvo, señaló que los medios de comunicación han manejado esta noticia de forma sensacionalista; lo que es real es que esta actualización con base a la facturación del Comprobante Fiscal Digital por Internet (CFDI) 4.0, no establece una fiscalización a quienes realizan esas actividades.

“Eso no significa que el SAT está haciendo una campaña de fiscalización o un tipo de barrido físico calle por calle buscando este tipo de negocios, que hay que decir, se anuncian con gran libertad. Es únicamente la ampliación del Catálogo de productos y servicios sujetos a facturar”.

Seguramente, dijo, más de una persona querrá que le facturen este tipo de servicios, pero lo que va a suceder, en lo que calificó como una jugada estratégica recaudatoria en materia fiscal, es que si se las hacen no serán para nada deducibles.

Conforme a la Ley del Impuesto Sobre la Renta no es un gasto indispensable; entonces quien solicite factura y la obtenga, lejos de que pudiera ser un beneficio para bajar impuestos, se va convertir en un gasto no deducible, por lo tanto, sumará dentro de las utilidades, y por el contrario, pagarán más impuestos.

En cuanto a las personas que realizan esas actividades, y que emitan facturas, en su momento tendrán que pagar el impuesto correspondiente como cualquier otro contribuyente; es decir, será una doble recaudación, por quien emite el CFDI y quien lo reciba.

El SAT refirió que los servicios de hechiceros, curanderos y chamanes forman parte de la salud como medicina alternativa y holística, y se encuentran bajo el apartado de curanderos. También se registró un código a las prácticas verbales, curas con algas marinas y aguas termales.