Zapatos de riesgo, condicionante laboral

Zapatos de riesgo, condicionante laboral

Los llamados zapatos improductivos son todos aquellos que por incomodidad entorpecen las actividades diarias, tema similar al del calzado que ocasiona daños a la salud, pues en ambos casos dejan de ser un aditamento para convertirse en un riesgo.

Cuando se trata de cubrir jornadas laborales es importante usar adecuadamente los zapatos para procurarse comodidad, una regla general que no solo aplica al calzado, sino a la ropa y otros aspectos.

Altos

En el caso del calzado femenino, no hay problema en usar tacones altos cuando el trabajo es de oficina, porque no requiere de mucha actividad y es solo por unas horas; este tipo de calzado se vuelve poco práctico cuando se usa en actividades que conllevan largas caminatas o se llevan puestos por mucho tiempo.

En estos casos sucede lo lógico: los pies empiezan a cansarse, a doler, se lastiman, se ampollan y en el peor de los casos aparecen juanetes. Aún más, si esto se hace con frecuencia puede generar malformaciones a largo plazo, es por eso que no tanto se habla de zapatos inadecuados, más bien de zapatos usados inadecuadamente.

A este respecto cabe aclarar que aunque hay zapatos que son especialmente diseñados para jornadas laborales o actividades que requieren caminatas de mucho tiempo o sobre un suelo poco amable, si se usan por largo tiempo también pueden cansar y lastimar los pies.

Bajos

Hay otro tipo de zapatos que son diseñados para que no cansar. Carecen de tacón al punto que son al ras del suelo, por eso se les llama “de piso”. Aunque son prácticos para gente que labora sobre superficie lisa, son los menos adecuados si el trabajo que va a realizarse es por ejemplo en una parcela o cualquier otro espacio de superficie irregular.

Aire libre

Normalmente el de tipo deportivo es el calzado más utilizado en trabajos al aire libre, pero no siempre es el más recomendable porque es de suela lisa y si el suelo es irregular pueden ocasionar caídas u otros accidentes similares.

En recolección de café o ganadería, que son dos actividades económicas que se realizan en el estado, el tipo de calzado más práctico es aquel que tiene suelas de tractor y tacones.

La suela de tractor se adhiere mejor al piso irregular y contribuye a disminuir las caídas y otros accidentes, mientras que por otro lado las botas con tacón facilitan el uso de espuelas y sillas de montura, impidiendo que los pies resbalen.

Los zapatos enrejados o sandalias, aunque sean cómodos para trabajos al aire libre, no son recomendables porque facilitan que los pies se lastimen con el medio natural o sean el blanco de moscos.

Consecuencias a la salud

Los tacones altos elevan el talón, esto hace que el centro de gravedad se desplace hacia delante y obliga a la espalda y la columna vertebral a cambiar de posición, lo que provoca una presión excesiva sobre los nervios de la espalda.

También son causa de deformidad en la bóveda plantar, un acortamiento de los gemelos y una sobrecarga de los huesos de los dedos. Además, cuando se descarga todo el peso del cuerpo sobre los dedos de los pies, éstos pueden sufrir malformaciones y el pie pierde estabilidad.

Las puntas afiladas, por su parte, ya sea en zapatos femeninos o masculinos, cuando se usan con frecuencia producen una deformación en todos los dedos con graves consecuencias para el primer dedo, que se luxa hacia fuera, propiciando la aparición de un juanete. Los dedos medianos sufren deformación y el dedo pequeño sufre una deformación inversa. Estos problemas en los dedos de los pies pueden ser pasajeros pero se convierten en permanentes si el uso de este tipo de calzado es excesivo.