zExplotación petrolera conjunta?

Un inmenso lago de petróleo yace en el subsuelo del golfo de México fuera del alcance de los medios tecnológicos de que disponemos para aprovecharlo por nosotros mismos, pero ya bien ubicado dentro de los límites de nuestra soberanía patrimonial marítima, de conformidad con Estados Unidos, con derechos reconocidos sobre una parte de los depósitos.

En un primer escenario, con la ventaja tecnológica y científica de los estadounidenses, sería posible extraer el hidrocarburo que les corresponde y al mismo tiempo succionar una cantidad indeterminada del petróleo que es de México. En el subsuelo, el yacimiento es único, la frontera patrimonial está convenidamente senalada en la superficie del mar.

Como se puede apreciar, Petróleos Mexicanos, que es la única entidad mexicana que tiene la facultad de explorar, extraer, refinar y distribuir el petróleo que constitucionalmente pertenece a la nación, como todos los bienes del subsuelo, carece de la capacidad técnica para explotar estos recursos petroleros. Bajo esa circunstancia, al parecer tenemos pocas opciones.

Una de ellas es la de que el gobierno mexicano asigne una cantidad extremadamente amplia para contar con los elementos tecnológicos y hacer posible la extracción en beneficio de nuestro país, lo cual, dadas las actuales circunstancias económicas de México, parece muy difícil, aunque quizá no imposible.

La otra opción es la de buscar algún tipo de asociación con una corporación transnacional que posea lo que a nosotros nos falta y juntos acometamos la empresa, dividiendo las utilidades entre dos.

Esta es la posibilidad que analizan, en principio, representantes de Petróleos Mexicanos y de la Shell Petroleum Co. de Estados Unidos.

Ambas empresas tienen un antecedente común. Las dos formaron una tercera companía, Deer Park, en Houston, establecieron una refinería de petróleo mexicano. Las ganancias también se dividen entre dos. Ellos, porque pusieron la planta y Pemex porque suministra la materia prima indispensable para el negocio.

Así visto, parece que no hubiera mayores complicaciones empresariales, no obstante, es natural que tratándose de un bien tan preciado como es el petróleo, como parte fundamental de nuestra economía, de nuestra soberanía y aun de nuestra cultura, los mexicanos alertemos nuestra sensibilidad para evitar desdoro en nuestras riquezas y para no repetir la vieja historia del abuso extranjero, lo que motivó la expropiación petrolera durante el gobierno del general Lázaro Cárdenas.

Así, pues, tenemos el deber de cuidar que ninguna operación, por práctica y conveniente que pueda resultar a corto plazo, pretenda disimular una reversión en un hecho que reiteradamente se pone a debate, en particular durante este sexenio, y que, por lo mismo, merece toda nuestra atención y nuestro cuidado.

Somos socios de Estados Unidos y aspiramos a mantener con ellos una relación entre iguales, respetuosa, considerada y mutuamente benéfica. Con ellos compartimos, más que con ninguna otra nación, el principal recurso natural de que ahora disponemos. La mayor exportación de petróleo va hacia ellos desde 1938.

Por tanto, es muy importante que al iniciar un procedimiento como el que se anunció ayer, respecto de una coinversión entre la empresas Pemex y Shell, se conozca bien a bien el detalle de éste, los términos de contratación, los beneficios que habrá de atraer a México y, sobre todo, la garantía de que nada se oculta detrás de esta promesa de beneficios compartidos. (El Universal).).