zJefe de Estado o de gobierno?

El sistema presidencial sufre una grave deficiencia que han advertido quienes lo han estudiado: la dualidad que representa el jefe del Ejecutivo al ser a la vez jefe de Estado y jefe de gobierno. El primero está llamado a colocarse por encima de diferencias, pleitos y diatribas; debe ver por todos sus gobernados. En cambio, el segundo es por naturaleza parcial: representa a los intereses de su partido, de su facción y de sus votantes.

Esta doble camiseta puede entrar en conflicto, y para constatarlo es posible observar el caso mexicano a partir de las pasadas elecciones federales intermedias.

En ellas el presidente Felipe Calderón optó por asumirse como jefe de gobierno y respaldó a su partido, que en casi todos los peldanos escaló la confrontación con los sectores de la oposición, en particular con el PRI. A la postre, ese episodio no dio más votos al PAN, pero sí lastimó las condiciones de colaboración entre el mandatario y el partido con mayor votación en la Cámara Baja.

Durante días recientes, por el contrario, el habitante de Los Pinos ha utilizado su investidura como jefe de Estado para llamar a la conciliación de las posiciones en torno del paquete económico, así como a la unidad nacional a propósito de la crisis que enfrenta el país. En ese contexto, ahora son sus adversarios quienes no están dispuestos a tomarle la palabra. De ello da muestra el mal trato recibido ayer por el secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, en su comparecencia ante diputados federales.

Probablemente, el origen de esta dualidad que pone en una misma persona las funciones de jefe de Estado y de jefe de gobierno esté en el diseno mismo del sistema presidencial. No obstante, bueno sería que los presidentes mexicanos asumieran ser lo primero siempre y en toda circunstancia. Los costos para la República sin duda serían menores. El universal.