La negociación siempre es una actitud superior a la confrontación política. zPor qué suponer que en este conflicto entre el gobierno federal y el Sindicato Mexicano de Electricistas no se puede ejercer la sana práctica del diálogo, del intercambio de opiniones y de una solución que deje satisfechas a todas las partes?
Aun si el boletín de prensa entregado por la Secretaría de Gobernación no ofrece optimismo en este sentido, se necesitaría que la posición con la que la autoridad federal detonó este episodio se modificara. No hay negociación sincera donde los puntos de vista originales se mantienen intocados.
Ya en el pasado el sindicato de la companía de Luz y Fuerza del Centro negoció con el gobierno y, evidentemente, puede volver a hacerlo. Por lo pronto, los trabajadores demostraron su fuerza en las calles, en una manifestación apegada a su derecho democrático de expresarse públicamente. Esto, con el evidente objeto de forzar a la autoridad a la negociación. Ahora le toca al gobierno federal responder a esta propuesta y, de hacerlo, irónicamente reconocería la personalidad del impugnado Martín Esparza como interlocutor; lo que hasta ahora se había evitado.
Este líder sindical incluyó ayer una cláusula que podría no ser atractiva para la autoridad federal: que Marcelo Ebrard sirva como mediador del conflicto ya que se trata de quien representanta al mayor número de clientes de la companía de Luz y Fuerza.
Una mente perversa podría suponer que, si las cosas salen bien en esa negociación, el reconocimiento sería para el gobernante perredista y, en cambio, si salen mal, todos los costos recaerían sobre la administración de Felipe Calderón.
Con todo, el cálculo de los beneficios políticos no debe ser prioritario en este momento. Más allá de los costos o ganancias para los grupos, el valor superior a considerar habría de ser la resolución de este entuerto.
El Universal











