La zona Altos de Chiapas es rica en bosques de pino y encino, un ecosistema montañoso templado que a nivel Mesoamérica es el segundo más vulnerable, seguido de las selvas secas, así lo expuso Claudia Macías, subdirectora de conservación de ProNatura Sur.
Durante su participación en el foro “Desafíos frente a la gentrificación”, la también bióloga agregó que este tipo de bosques ha padecido lo que instituciones como el Colegio de la Frontera Sur (Ecosur) han llamado una “pinarización”.
Es decir, que la variedad de estos ecosistemas se ha simplificado, priorizando la plantación de los pinos. Pese a que este proceso, dijo, se da por distintas razones, Claudia Macías señaló que el pino se privilegia por su valor comercial.
Esta pérdida de diversidad hace que se pierdan servicios ambientales como la captación de agua, la formación de suelos, y la falta de microorganismo que afectan a toda una cadena.
Problema mundial
Detalló que a nivel mundial hay una brecha con el tema del financiamiento suficiente para preservar las áreas protegidas, que requiere cuidado respecto a la deforestación o el tratamiento para perros que son abandonados en los terrenos y se vuelven ferales.
Ante estas necesidades, decidieron crear en 2018 la Red de Reservas del Valle de Jovel, para unir fuerzas entre distintos propietarios particulares, ejidos y comunidades para protegerse de riesgos como las constantes invasiones.












