Zona de manglares ha perdido 60 % de superficie

Los incendios y la extracción ilegal de mangle también golpean al ecosistema cuando no hay vigilancia. CP
Los incendios y la extracción ilegal de mangle también golpean al ecosistema cuando no hay vigilancia. CP

La invasión de espacios que antes ocupaban los manglares en las zonas costeras y que en la actualidad son dedicados a algunos cultivos están provocando una pérdida de hasta el 60 por ciento de su superficie; la frontera agropecuaria, las invasiones dentro de áreas naturales protegidas, el cultivo de palma africana y la ganadería son la principal causa, señaló el profesor e investigador de la Universidad Autónoma de Chiapas (Unach), Vicente Castro Castro.

El estudioso de la naturaleza expuso que, aunque esos espacios en su mayor parte son ecosistemas protegidos de la Reserva de la Biosfera La Encrucijada, que abarca desde Pijijiapan hasta Suchiate, la declaratoria no ha frenado el deterioro por el principal adversario para su conservación: el hombre.

La reserva esta conformada por Cabildo Amatal, en municipio de Tapachula y Mazatán, y el Gancho Murillo, que abarca Tapachula y Suchiate; sin embargo, si se compara históricamente, desde la década de los setenta en el siglo pasado, a la fecha, es notorio que se ha perdido mucha superficie de manglar y en esta zona en particular se estima alrededor del sesenta por ciento.

Panorama

El especialista señaló que entre las amenazas más fuertes están el crecimiento de la ganadería dentro de la reserva, las invasiones y el cambio de uso de suelo; a esto se suma la palma de aceite, que ya desplazó selva baja perennifolia en el Soconusco y ahora presiona los límites del área protegida.

Puntualizó que la palma africana fragmenta los humedales, altera el flujo natural del agua y frena la regeneración del mangle nativo, por lo que llamó a la Secretaría de Agricultura, a la Secretaría de Medio Ambiente e Historia Natural y a la Conanp a actuar con mayor firmeza.

Añadió que los incendios y la extracción ilegal de mangle también golpean al ecosistema cuando no hay vigilancia suficiente ni reacción rápida, problemática que también ha crecido en la zona.