Lluvias torrenciales, periodos de sequía extremo acompañados de incendios consecutivos, son algunos de los efectos que se esperan en Chiapas como consecuencia del incremento de 1.5 °C contemplado para el 2030, explicó el director de Cambio Climático y Economía Ambiental, Pedro Sánchez Montero.
“El tema de la pérdida de cobertura forestal, es uno de los problemas más graves a nivel mundial, y en Chiapas es un evento constante, con efectos importantes en la emisión a la atmósfera de dióxido de carbono (CO2)”, manifestó.
De acuerdo con el secretario académico del Instituto de Investigación en Gestión de Riesgos y Cambio Climático (IIGERCC), el 78 % del territorio chiapaneco ha sufrido pérdidas en los niveles de bio o geodiversidad, con altos niveles de transformación en su cobertura vegetal, lo cual pone en riesgo la infraestructura social y de los ecosistemas.
“No olvidemos que las áreas forestales son áreas donde se secuestra carbono, es decir, de las actividades humanas que realizamos frecuentemente, como conducir un vehículo, prender una estufa, entre otras acciones cotidianas, salen emisiones de CO2 a la atmósfera, que son captadas en las áreas forestales y las conservan en sus hojas, en el follaje y en el suelo”, explicó.
Perder estas áreas, dijo, es regresar ese carbono a la atmósfera. Actualmente se realizan revisiones estatales como la actualización del Programa Estatal de Cambio Climático, el cual se enfoca en estrategias y acciones para mitigación y adaptación.
Acotó que la meta a nivel internacional es incrementar a 1.5 °C la temperatura, en otras palabras, “vamos a hacer todas las acciones para que al 2030 no lleguemos a más; pero de todos modos, aumentar 1.5 °C tiene consecuencias y secuelas”.
Explicó que este pequeño incremento en la temperatura nos llevaría a un mayor número de incendios, periodos de estiaje más extremos, sequías en cuencas, inclusive, la pérdida de ciertos hábitats.
“Desde una perspectiva de las actividades humanas como las agrícolas, también cambiarían las temporadas y ciclos agrícolas. Por tanto, tenemos que generar estrategias para que las personas nos adaptemos a esos cambios de temperatura que van a venir planteando varios escenarios”, comentó.
Bajo esa tónica, dijo que se realizó la actualización de la Ley General de Cambio Climático, bajo un marco de los compromisos que estableció el país ante las Naciones Unidas (ONU).
Para adaptarnos y mitigar estos efectos se estableció un mapa de resiliencia ante el cambio climático, el cual señala las zonas agrícolas y zonas forestales, por lo que delimitadas ambas fronteras “podemos establecer cuáles son las mejores estrategias de acuerdo al territorio, la actividad que realiza una comunidad y proponer estrategias de adaptación”.
Áreas que sufrirían más los efectos
Todo el estado sufrirá las consecuencias de los efectos, pero las áreas que se tornan más preocupantes son las zonas costeras porque se estima que continúen perdiendo áreas de manglares, con lo cual los modelos estiman perder áreas de producción primaria.
Hay que recordar que los manglares son áreas donde se producen peces, entre otros productos que necesitamos como seres humanos; además, se perdería una barrera contra los fenómenos hidrológicos, como los huracanes, los cuales impactarían directamente a las comunidades.
Otra de las de las áreas en donde veremos un efecto importante es el valle central, así como las regiones Frailesca y Valles Zoque —que incluye a Tuxtla Gutiérrez—, donde se prevé que las temporadas de estiaje se alarguen.
Mientras que en las temporadas de precipitaciones “va a llover muchísimo en muy poco tiempo, porque si ahora tenemos cuatro o cinco meses de lluvia, a futuro vamos a tener entre dos o tres meses de lluvias excesivas que se espera provoquen inundaciones, problemas en las casas e incluso pérdidas humanas”.
Aunque señaló que para el restante de meses se presentará un periodo de escasez del agua y poco acceso al vital líquido potable, con efectos directos en las siembras, como también un mayor número de incendios.












