Creado el 9 de octubre pero de 1942, el zoológico “Miguel Álvarez del Toro” se ha convertido en uno de los espacios más antiguos de México y concentra, únicamente, animales que son nativos y emblemáticos de Chiapas.
Su transformación, desde sus inicios en la administración de Rafael Pascasio Gamboa al frente del estado, ha sido constante y hoy alberga a más de mil 500 ejemplares de 170 especies diferentes.
Sus inicios se remontan a la instalación de los Viveros Tropicales y el Museo de Zoología; en esa época invitaron (las autoridades) a Miguel Álvarez del Toro como taxidermista, a partir de ese momento comenzó la historia de este emblemático lugar.
Carlos Alberto Guichard Romero, director operativo del ZooMAT, explicó que fue en 1943 cuando el espacio se abrió al público al poniente de Tuxtla Gutiérrez, en lo que hoy se conoce como la rectoría de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (Unicach). En 1949 las instalaciones se trasladaron a un terreno de cuatro hectáreas, que se ubicó en el parque Madero; ahí permaneció a lo largo de 30 años.
Sin embargo, en ese tiempo -a manos de Álvarez del Toro- se consolidaron trabajos importantes en materia de investigación en la fauna de Chiapas. Fue hasta 1980 cuando se llevó toda la colección de ejemplares a las instalaciones actuales, que se ubican sobre la Calzada Cerro Hueco en el Zapotal (en Tuxtla Gutiérrez), cuya reserva abarca 111 hectáreas.
Composición
El ZooMAT es un organismo descentralizado de la Secretaría de Medio Ambiente e Historia Natural (Semahn), cuya la plantilla laboral es de 180 trabajadores en diferentes áreas, desde la parte administrativa, técnica, de operación, nutrición, mantenimiento, vigilancia, servicio, hasta educación ambiental e investigación.
Para mantener en buenas condiciones a los ejemplares, con todo el cuidado que implica, este espacio demanda un presupuesto de ocho millones de pesos cada año que se invierten en el alimento diario de los animales.
Normalidad
A pesar de la pandemia del Covid-19 que también impactó en Chiapas, el personal se mantuvo en funciones (con los protocolos de cuidado) para atender las necesidades de los animales; no obstante, las medidas de higiene también se aplicaron con los trabajadores, lo que ha permitido mantener un control sobre los contagios.
Para cumplir con todas las disposiciones gubernamentales, desde el mes de marzo las instalaciones fueron cerradas al público y, aunque cuentan con las medidas de higiene para su reapertura, están a la espera que la Secretaría de Salud avale dicha disposición.
El director operativo enfatizó que las actividades al interior serán diferentes en la nueva normalidad a pesar que Chiapas alcance el semáforo verde, es decir, existirá una reestructuración en los grupos que reciban, los horarios y el número de aforo.
Dentro de los aspectos positivos, dijo Guichard Romero, es que los animales no sufrirán ningún cambio sustancial cuando observen otra vez a grandes cantidades de personas por dos aspectos fundamentales: el primero se relaciona con el manejo y contacto permanente del personal, y el segundo, es que los ejemplares se encuentran a una distancia considerable de los visitantes y no interrumpen sus actividades diarias.
“No vamos a poder abrir las puertas a como estaba antes; es un lugar que, a pesar de tener los cuidados, se convierte en un lugar de riesgos. Tendremos que recibirlos a través de grupos controlados de 12 a 15 personas, con todas las medidas pertinentes”, complementó.
Alerta
Aunque todas las especies que se encuentran al interior son importantes, en el caso de las aves, el pavón, el quetzal, las guacamayas y los loros, son los que enfrentan problemas en su hábitat natural, ya que están en peligro de extinción y también presentan dificultad en su manejo.
A la lista también se suman algunos mamíferos como el jaguar, el tapir, el puma, el ocelote, el tigrillo. Guichard Romero comentó que la Casa Nocturna que tiene el ZooMAT es la única que existe en todo el país y en ese lugar se pueden observar animales que tienen su actividad en el noche.
Además, destacó los dos herpetarios que tienen, es decir, el lugar donde se resguardan las serpientes tropicales y de montaña; además, en este inmueble se exhiben lagartijas, tortugas y otros ejemplares de la fauna chiapaneca.
Acciones
El principal logro que tiene el zoológico, es tener y preservar ejemplares al interior de una selva que respeta espacios amplios para sus animales y que la mayoría de las especies se encuentran en programas de conservación e investigación, trabajos que se hacen más allá de lo que un visitante alcanza a ver.
Este espacio ha tenido tanta aceptación de la población que, de forma anual, reciben entre 430 y 450 mil personas que llegan de todas partes del país, incluso del extranjero; ellos disfrutan de la flora y fauna representativa de la entidad; desafortunadamente, por el tema de la pandemia se ha mantenido cerrado desde el mes de marzo.
Además, el ZooMAT ha tenido resultados positivos en la reproducción de animales que están amenazados o en peligro de extinción; este proceso se hace de manera controlada en toda la colección, para que el manejo sea viable.
En la actualidad, en el caso de los jaguares, no tienen necesidad de reproducirlos debido a que los espacios están limitados; en lo que sí están trabajando es en la integración de nuevos ejemplares de quetzales y tapires, para tener (en un futuro) más animales.
Otros resultados favorables que han tenido en los últimos años, se vinculan con la reproducción del pecarí de labios blancos, una especie sumamente amenazada y al borde de la extinción; afortunadamente, en el ZooMAT consolidaron un grupo y el ciclo reproductivo es exitoso. También han nacido en los últimos años guacamayas verdes y rojas, así como monos saraguatos y monos arañas.












