ZooMAT, saturado de mascotas decomisadas

ZooMAT, saturado de mascotas decomisadas

Además de constituir un delito con sanciones que pueden alcanzar los tres años de cárcel, tener mascotas silvestres en el hogar puede generar peligro, miedo, enfermedades entre la población o alterar la vida de los animales cuando están en desarrollo, advirtió Carlos Guichard Romero, director operativo del Zoológico Miguel Álvarez del Toro.

No obstante, dijo, en este espacio están saturados de estos animales, toda vez que cada año se entregan por parte de las autoridades ambientales unos 200 ejemplares de diferentes especies, sumado a los que entrega la población y que están en condiciones deplorables.

El acumulado del ZooMAT es superior a los 600 animales en proceso de rehabilitación; lo preocupante es que atenderlos demanda tiempo, espacios, recursos económicos y, regresarlos al hábitat natural, puede llevar hasta cinco años.

Guichard Romero comentó que las especies llegan en condiciones lamentables, con lesiones en el cuerpo, deshidratadas, enfermas o con una desnutrición avanzada; al grado tal que algunos ejemplares no resisten y mueren después de ser entregados.

Desde antes que existieran programas normativos o instituciones ambientales, en el ZooMAT (que abarca una extensión de 111 hectáreas) se han hecho labores de rescates de especies; las más decomisadas son guacamayas, tucanes, monos, cocodrilos o loros.

Al tratarse de animales exóticos, sin importar el precio que sea, la población adquiere las especies sin darse cuenta del daño que provocan, toda vez que el 20 por ciento de los animales decomisados mueren antes de ser rehabilitados.

Cada año el ZooMAT requiere de cinco millones de pesos para los alimentos de todos los ejemplares y, el 50 por ciento de ese dinero, también se ocupa para alimentar a los animales que entregan las autoridades ambientales.

La alimentación que tienen los animales en recuperación está basada en frutas, verduras, suplementos y hasta carne, dependiendo la etapa de rehabilitación en la que se encuentren.

A las aves se les atiende en dos módulos -que están separados de las salas de exhibiciones-; en otro espacio están los mamíferos medianos y pequeños. En otra área está el rescate de cocodrilos y hasta monos arañas.

Las liberaciones de las especies que se recuperan al 100 por ciento se hacen en espacios aptos para su vida previo estudio que se hacen con otras instituciones; uno de los casos más raros fue cuando tuvieron que rehabilitar a un perezoso, una especie que no es nativa de Chiapas.