Gillian Elizabeth Newell, investigadora del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), mencionó que el pueblo zoque, a pesar de ser cinco veces desplazado, se mantiene vivo, ya que los habitantes hasta el día de hoy siguen con prácticas cotidianas.
Newell inauguró la exposición “El Carnaval Zoque de Shahuipac, San Fernando, una interpretación biocultura”, desde el Museo Botánico, en la cual destaca los hallazgos que ha tenido en cinco años de investigación sobre el festival del municipio, además de los hechos en Ocozocoautla, Copainalá y Tuxtla Gutiérrez.
La investigadora mencionó que cada pueblo zoque fue la primera cultura que se asentó en Chiapas, sin embargo, a través de la historia fueron invadidos por los mayas, luego por las chiapanecas, mexicas y al final los españoles, lo que hizo que su territorio fuera en constante disminución.
Durante la inauguración, Newell comentó que el Carnaval Zoque de San Fernando utiliza 34 especies biológicas, muchas de ellas son utilizadas en varias categorías como la vestimenta, altar, música y gastronomía, por lo que considera que la festividad tiene un alto grado de uso de especies naturales, lo cual le da un significado especial a un mundo globalizado y cada vez más difícil.
Estos elementos son especies nativas y endémicas de Chiapas y México, como el jaguar, mono, cacao, frijol, tempisque, calabaza, morro, chiles, cola de pescado, almendú, huaco, orate y palenque, los cuales se hacen presentes en este carnaval.
Durante la festividad, las especies endémicas tienen una cosmovisión importante para la cultura zoque, como lo es el tigre y el mono interactuando.
La investigadora comentó que dentro de este pensamiento simbólico, emotivo y psicológico se detectan cinco áreas bioculturales: lo natural, campestres, zoque, bíblico-católico e histórico.
Lo que considera le da un aspecto sombrío y terrenal, además de que sugiere que los zoques prefieren mantener y expresar una simbología vinculada a la sencillez, la belleza misma y continuidad de la vida.
En Tuxtla Gutiérrez el pueblo zoque mantiene su fiesta más importante: la virgen de Copoya; no obstante, la urbanidad ha hecho que estas se vuelvan cada vez más pequeñas a comparación de otros municipios en los que se les da gran importancia.
“Los pueblos tienen mucha riqueza, pero es innegable el avance de la ciudad, no podemos darlo como perdido.
“Estas exposiciones hacen que se revitalice y se siga con el estudio. Las acciones pequeñas fortalecen a las grandes, por eso no hay que olvidar lo que tenemos y que construye nuestra identidad”, finalizó.












