"Con esos amigos, para qué quiere el presidente Felipe Calderón enemigos. En las últimas tres semanas sus más cercanos colaboradores, Javier Lozano, secretario del Trabajo, Eduardo Ruiz Mateos, secretario de Economía, y ahora el presidente nacional del PAN, Germán Martínez Cázares -otra vez-, meten en problemas a su jefe por hacer declaraciones que probablemente reflejen la convicción del mandatario, pero que no le ayudan un ápice en su indispensable relación con los demás actores políticos y sociales del país.
Sin haber entendido ni una sola coma sobre el Informe drogas y democracia, hacia un cambio de paradigma, que advierte sobre la pertinencia de la legalización de la mariguana y que fue elaborado por la Comisión Latinoamericana sobre Drogas y Democracia -integrada entre otros por Enrique Krauze, Mario Vargas Llosa y los ex mandatarios de México, Brasil y Colombia, Ernesto Zedillo, Fernando Henrique Cardoso y César Gaviria, respectivamente-, el presidente del PAN decidió no sólo despotricar contra la propuesta sino arguir una especie de conspiración contra el presidente Calderón.
Declaró y escribió que el informe presentado por Ernesto Zedillo merecía absoluto rechazo. Ya encarrilado, afirmó que los actuales gobiernos estatales del PRI -así, en general- habían fracasado en la lucha contra el narcotráfico.
Se puede entender que Germán Martínez esté en campana para recuperar los 10 puntos que el PRI le aventaja en las preferencias electorales. Lo incomprensible es que olvide que su jefe necesita de esos priístas -gobernantes en 18 de 32 estados- para cumplir con su más grande objetivo del sexenio: acabar con la inseguridad en el país.
La bola de nieve creció cuando el secretario general del PRI, Jesús Murillo Karam, respondió lacónico a Martínez: ""Son estupideces"". Tan enfriados habrían quedado en Los Pinos que ayer el secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, tuvo que reconocer que no sólo los gobiernos priístas llevaron al país al atolladero donde se encuentra en materia de inseguridad, sino que también participó el gobierno del panista Vicente Fox. En pocas palabras, el PAN tiene responsabilidad en la violencia actual.
Tanto a Fernando Gómez Mont como al presidente Calderón no les queda otra que jugar el muy difícil papel de hombres de Estado, y tal cosa quiere decir que necesitan convencer de su buena voluntad a los adversarios políticos, sin cuya colaboración el combate al crimen organizado sería imposible.
Puede sospecharse que desde el PRI se haya pronunciado una solicitud explícita: o se regana al presidente del PAN por sus declaraciones hostiles hacia el viejo partido o no acudirían a la importantísima reunión de hoy en Ciudad Juárez, Chihuahua, cuyo propósito es justamente que la clase política gobernante (PRI y PAN, gobernadores incluidos) ""cierre filas"" alrededor de la política de seguridad de la Federación. Tranquilos podrían sentirse ahora los priístas con la declaración de que Vicente Fox comparte responsabilidad.
Quien después de hoy, igual que sus companeros de equipo, tendría que vigilar más sus palabras y actos es el presidente del PAN, Germán Martínez Cázares. Suficiente polarización genera ya el contexto económico, político y de seguridad, como para sumarle ligerezas discursivas. (El Universal)
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