Terminan los Juegos Panamericanos 2007, que se celebran en Brasil, y la participación de la delegación mexicana alcanza provisionalmente el quinto lugar del medallero general, que era lo que los federativos habían prometido, pero la meta suena mediocre, tomando en cuenta el potencial de jóvenes que hay en el país y el constante flujo de recursos que, sin ser suficientes, destina el presupuesto público al deporte organizado en México. zQué falla?
No hemos podido consolidar una estructura que nos permita desarrollar deportistas de alto rendimiento de manera ordenada y masiva. Cierto, a lo largo de la historia ha habido garbanzos de a libra. Atletas esforzados cuyo tesón se ve recompensado con medallas en competencias olímpicas, panamericanas o mundiales. No es el trabajo sistemático de una organización nacional la que los lleva de la mano desde la juventud hasta la madurez física a conquistar preseas.
Box, atletismo, clavados, taekwon do, por ejemplo, son las disciplinas en las que como país hemos tenido grandes satisfacciones. Flaqueamos en deportes de conjunto, donde la estrategia de grupo y el rendimiento colectivo son vitales para el triunfo. Sólo tenemos una medalla de oro en futbol, en los Panamericanos de Winnipeg de 1999; no más.
zQuién rinde cuenta de los dineros públicos invertidos en una actividad con tan mediocres resultados? De manera directa tienen que ser las federaciones, el Comité Olímpico, la Conade y aun los propios patrocinadores que están buenos para subirse a los triunfos, pero no para financiar la vida útil de los deportistas de alto rendimiento.
Nadie gana invirtiendo en deporte si sabe que nunca recuperará su dinero porque escasean las estrellas. Cambiemos la estructura deportiva organizada en el país; para modificar ese hecho alteremos las inercias presentes en muchas federaciones donde los presidentes se eternizan.
Otra vía es el trabajo con la ninez, porque ahí está la base, en ellos está el sueno de imaginarse un día subiendo al podio para escuchar el himno nacional y besar una medalla. Desde la escuela es posible detectar atletas destacados. Ya crecidos es imposible encauzarlos.
Hay que redistribuir los presupuestos federales y estatales para el deporte, mejorar la red de competiciones para detectar a quienes potencialmente tengan futuro en alguna especialidad, darles seguimiento al desempeno y alimentación de atletas, alejarlos de las tentaciones del dopaje y toda modalidad de mejoramiento físico a partir de fármacos.
Muchos de los casos de éxito en el deporte mexicano parten de personas que superaron el reto de mejorar su habilidad deportiva, al mismo tiempo que se ganaban la vida para sobrevivir o no ser una carga financiera para sus familias; eterno drama que muy probablemente haya acabado con cientos o miles de brillantes carreras deportivas. zSe están otorgando las becas a las personas correctas? Hay que revisarlo a fondo.
El deporte es un buen termómetro de la cultura y del nivel de compromiso del país con su ninez y su juventud. Contentarse con pírricos medalleros significa claudicar al oro con el que esos muchachos y muchachas pueden coronar su esfuerzo. (El Universal).











