zQué izquierda para México?

"La contienda por la Dirección Nacional del PRD es uno de los hechos mayores de la política nacional en el 2008. De la limpieza y transparencia con que se libre este proceso y de la aceptación de los resultados legales y legítimos de la elección interna dependerá la unidad de este partido, que reúne a la mayor parte de lo que conocemos como izquierda partidaria. La que se agrupa en partidos políticos y participa activamente en sus procesos internos o forma parte de la burocracia profesional que ocupa cargos de responsabilidad en ellos o en los órganos de gobierno. Pero la izquierda no acaba ahí. La izquierda es más amplia y diversa. En ella hay de todo un poco como en las buenas boticas. Profesionistas, periodistas, intelectuales, estudiantes, académicos, ciudadanos de diverso rango. A pesar de geometrías políticas que los excluyen, hay también ricos y pobres de izquierda, como los hay de derecha. De ahí que la responsabilidad de quienes dirigen el PRD en sus diversas instancias y corrientes tengan una grave responsabilidad de cara a sus aliados y simpatizantes en la sociedad y frente a esta misma, que espera de ella una contribución significativa para la construcción democrática y el desarrollo económico y social.

Lo peor que podría ocurrir luego de la elección es que se concretara una división que ya se expresa en la separación extrema entre los principales grupos en competencia: Nueva Izquierda, encabezada por Jesús Ortega y el grupo que propone como candidato a Alejandro Encinas y recibe el apoyo, en ocasiones espurio, de Andrés Manuel López Obrador. Tal fue el caso de las miles de cartas enviadas con su firma y que han sido denunciadas por sus contrincantes.

En esta temporada han corrido ríos de tinta a propósito de la situación interna del PRD. Históricamente, en la ""izquierda"" se han acumulado buena parte de las ideas e inquietudes políticas y sociales de los mexicanos. Son sus espacios públicos donde más se escribe y se debate. Pero la definición misma de lo que es izquierda (o derecha) está en juego. Lo menos que se puede decir es que no hay acuerdo de qué es ""ser de izquierda"" y que la diferencia de parecer es motivo frecuente de altercado y división, como la que lamentablemente se podría dar en el PRD.

No debemos aceptar la imagen de la izquierda como la acumulación de algo parecido a La Corte de los Milagros del barrio parisino de Les Halles, tan bien descrita por Víctor Hugo, cuyos integrantes fingían con cegueras y cojeras para mendigar durante el día con éxito, y por la noche recuperaban milagrosamente la salud. Solían regirse por reglas inventadas por ellos, marginales al resto de la sociedad. Lamentablemente, algunos apologistas promueven una simplificación parecida y justifican conductas inadmisibles en un sistema político democrático.

Por el contrario, debemos esforzarnos en la exigencia de una izquierda que pueda desprenderse creativamente de atavismos ideológicos que alimentan la funesta idea de que se libra una batalla entre ""legítimos"" y ""modositos"", como los bautizó el propio López Obrador.

Entre quienes consideramos formar parte de una visión de centro izquierda, hay en el PRD signos preocupantes de ruptura con principios a los que la izquierda democrática debiera acercarse y explorar con plenitud su fertilidad en suelo mexicano.

Ni el partido de la ""derecha"" ni los de la ""izquierda"" han aprendido a cabalidad las lecciones del siglo XX. Por el contrario, es especialmente preocupante su vuelta hacia atrás para acariciar fórmulas políticas e instituciones que correspondieron a otros tiempos y que son incompatibles con un Estado democrático. Me refiero a la más imaginaria que real ""herencia de la Revolución Mexicana"".

No podemos olvidar que fue esa herencia y las prácticas que la caracterizan la que hizo a un lado a la izquierda independiente del sistema político a lo largo de casi siete décadas. Más aún, fueron esas prácticas institucionales de la llamada Revolución Mexicana las que sistemáticamente suprimieron, mediante cooptación o represión, a la izquierda y a todo el que luchara por la democracia.

Lo mismo ocurrió bajo Obregón y Calles que bajo la presidencia del general Lázaro Cárdenas, constructor del corporativismo que sometió a los trabajadores a la razón de Estado e instituyó la fórmula de renuncia a la libertad política y a la democracia, a cambio de las migajas desprendibles de los pactos entre el gobierno y la empresa privada, beneficiaria por excelencia de las instituciones de la ""Revolución Mexicana"".

La recuperación de la herencia democrática del maderismo, que debemos reconocer que se debe a la lucha del PAN, por un lado, y a la izquierda independiente del PRI, por el otro, está en el corazón mismo de la transición política. Sin embargo, la institucionalización del sufragio efectivo, que es la conquista central de esa transición, no ha llevado ni a izquierda ni a derecha a introducirse de lleno en el espíritu de la construcción de un Estado liberal democrático.

Por el contrario, cuando gobiernan, ambas fuerzas políticas se detienen en el cómodo uso de las instituciones heredadas del callismo y del cardenismo, y, demudados, prefieren el acomodo al rigor de la imaginación política. Es aquí en donde la izquierda, al menos la que se concentra en el PRD, ha fallado. No ha sido capaz de aprender de la experiencia de sus pares en Brasil y Chile, Espana e Italia, Inglaterra y Estados Unidos, Sudáfrica o Alemania.

Enfrascada en un afán por hacer fracasar al gobierno que consideran ""espurio"", sin hacerse cargo de la responsabilidad de la prueba y pisoteando instituciones (como las electorales), que ella misma contribuyó a establecer y le han permitido compartir el poder, la ""izquierda"" perredista se encierra ""en las aguas heladas del cálculo egoísta"" (Marx). Olvida que el futuro de la izquierda es inseparable de la democracia política liberal consolidada. Parece ignorar que este es el único camino civilizado para que las mayorías amplíen su libertad y eleven su nivel de vida para ser lo que hoy no son: factor decisivo de la orientación del Estado y la reconstrucción del Derecho y su vigencia verdadera, algo que los mexicanos no hemos conocido en nuestra historia independiente. [email protected] * Investigador del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM

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