El 2009 será un ano muy intenso en materia de elecciones. Durante este periodo se renovarán la Cámara de Diputados y 12 legislaturas locales, en seis estados -Campeche, Colima, Nuevo León, Querétaro, San Luis Potosí y Sonora- se elegirá gobernador e, igualmente, 572 municipios y las 16 delegaciones de la ciudad de México cambiarán de autoridades. Más allá de estas cifras, sin embargo, ya asoman agujeros legales y problemas que el organizador de los comicios federales, el IFE, deberá sortear.
Investigadores consultados advierten que medios de comunicación como la internet, los mensajes de texto por teléfono celular (SMS), los call centers y los spots en cine representan °?hoyos negros°± en la regulación de la promoción electoral.
En 2007, los partidos políticos en el Congreso de la Unión aprobaron modificaciones a los artículos 41 y 134 de la Constitución con el propósito de reglamentar las °?campanas negras°± y la propaganda personal de servidores públicos en radio y televisión. Sin embargo, nuevos canales como el sitio web de videos YouTube, redes sociales como Hi5, Facebook o MySpace, al igual que blogs y microblogs como blogspot.com o Twitter quedaron fuera de la normatividad.
Los partidos, indica el consultor Xavier Domínguez, han detectado ya ese nicho de oportunidad y comienzan a explotarlo, pero el Instituto Federal Electoral enfrenta problemas para fiscalizar los mensajes difundidos fuera de los medios electrónicos convencionales. El consejero Arturo Sánchez, por ejemplo, reconoció que el organismo debe °?desarrollar mecanismos de fiscalización, de observación y monitoreo que nos permitan revisar que las campanas que se realicen vía internet, teléfonos celulares, cine y demás se apeguen a derecho°±.
La situación descrita puede apuntar no sólo a que la tecnología y la realidad están rebasando nuestra legislación electoral, sino a que se está desbordando la capacidad del IFE al exigirle cumplir con tareas que no le corresponden.
Si bien la reforma de 2007 -con sus aciertos y desaciertos- ya plantea para el instituto la obligación de verificar que los mensajes de los partidos en radio y televisión respeten ciertos lineamientos, a esto se han sumado otros reclamos.
Por un lado aparece el llamado a que el monitoreo de la propaganda partidista se haga extensivo a los nuevos medios de comunicación, aunque para lograrlo antes se tendrían que superar vacíos legales y dificultades materiales. Por el otro, en medio de la batalla que el país libra contra el crimen organizado y el narcotráfico, cobra fuerza la demanda de que la autoridad electoral sea también la principal responsable de blindar las campanas a fin de evitar la entrada de dinero del hampa.
Respecto del blindaje anticrimen, habría que tomar más en cuenta los senalamientos en el sentido de que los primeros que deben investigar y comprobar la honestidad de sus aspirantes a candidatos son los propios partidos. México conseguirá frenar la narcopolítica gracias a la cooperación interinstitucional, mas no delegando funciones de los aparatos de inteligencia y seguridad a la autoridad electoral. Sobre las campanas negras que desde hace mucho tiempo se libran en la red, y que se intensificarán a lo largo de 2009, más nos valdría que como parte de nuestra consolidación democrática aprendiéramos a afrontar con madurez y criterio esos fenómenos inherentes a la pluralidad y a la libertad de expresión.
Una ciudadanía responsable y crítica, que pueda discernir por sí sola las descalificaciones entre candidatos, no necesita un IFE en funciones de policía o censor. Requiere un IFE que cumpla con su principal encargo: organizar comicios efectivos, limpios y transparentes. (El Universal)











