"México sabe transitar en paz siempre y cuando la hacienda pública esté en Jauja: con ingresos petroleros altos, remesas abultadas y la exportación maquilera a todo vapor; la gran mayoría de las confrontaciones políticas, producto de la transición democrática, pudieron solucionarse untando el mágico aceite presupuestal.
Si los gobernadores se quejan, el Gobierno Federal les da los excedentes petroleros; si los líderes sindicales exigen, obtienen a cambio más prestaciones; si los empresarios reclaman, se les otorgan exenciones fiscales y mecanismos para eludir impuestos; si los sectores campesinos reclaman, se les entregan toneladas de dinero sin pedirles cuentas.
Esta repartición de recursos a contentillo es una de las causas del pobre desempeno de la economía mexicana, de la mediocre productividad y de la incapacidad para desarrollar nuestras destrezas competitivas.
Ahora que la Jauja presupuestal se acaba, zqué vamos a hacer? Obligados a cobrar más impuestos y con tantos grupos de interés fieros, no es descabellado pensar que esta crisis económica pudiera derivar en una crisis política o, peor -como dijera José Narro, rector de la UNAM-, en una profunda crisis social.
Lo único cierto es que México ya no puede seguir subsidiando, con dinero de todos, los altos costos de las maquinarias partidistas ni las prebendas de los líderes sindicales, ni el paraíso fiscal de los grandes empresarios ni los sueldos de los altos funcionarios.
Hoy que, de nuevo, ya no se puede ""administrar la abundancia"", los mexicanos pondremos a prueba la madurez de nuestra clase política: zoptarán los encargados de gobernar por lanzarse culpas para eludir su propia responsabilidad, o los veremos emerger como los adultos sobrios y que saben hacerse cargo de las circunstancias en situaciones complicadas? El Universal
"











