Existen eventos y hazañas que ocupan un espacio breve en la historia de la humanidad, en la disciplina que sea; pero hay otras que vivirán por siempre en el heroísmo ejemplar y en el recuerdo eterno de la misma humanidad, y que merecerán ser contadas y recordadas a través de los años. Una de estas fue la conquista del imponente Cañón del Sumidero, la falla geográfica más importante del sureste del país. En el año de 1960 era impensable que un grupo de exploradores pudiera, primero, cruzar las imponentes aguas del río Grijalva, para luego iniciar la travesía en tierra firme por el lugar llamado Santuario de los Dioses. Han pasado 59 años de tal proeza. De los ocho valientes hombres que llevaron a cabo la travesía, hoy sobreviven solamente tres: Navor Vázquez Juárez (chiapaneco), Martín Pérez Chamé (chiapaneco) y Ramón Alvarado Zapata (zacatecano). “Se organizó el grupo, se patentizó y se le dijo al pueblo: ‘El Pañuelo Rojo no va a ver si puede, sino porque puede va’”, fueron las palabras con las que inició su agradecimiento Navor Vázquez, uno de los explorados que vivieron en carne propia la experiencia de conquistar el Cañón del Sumidero. “En aquellos años no existían los medios electrónicos que hoy en día están para dar a conocer las noticias, solo estaban un periódico y una estación de radio a nivel estatal, que dieron a conocer las noticias. Esos medios dieron cobertura a todo lo que sucedía en la expedición de principio a fin”.












