Existen eventos y hazañas que ocupan un espacio breve en la historia de la humanidad, en la disciplina que sea; pero hay otras que vivirán por siempre en el heroísmo ejemplar y en el recuerdo eterno de la misma humanidad, y que merecerán ser contadas y recordadas a través de los años.
Una de estas fue la conquista del imponente Cañón del Sumidero, la falla geográfica más importante del sureste del país. En el año de 1960 era impensable que un grupo de exploradores pudiera, primero, cruzar las imponentes aguas del río Grijalva, para luego iniciar la travesía en tierra firme por el lugar llamado Santuario de los Dioses.
Han pasado 59 años de tal proeza. De los ocho valientes hombres que llevaron a cabo la travesía, hoy sobreviven solamente tres: Navor Vázquez Juárez (chiapaneco), Martín Pérez Chamé (chiapaneco) y Ramón Alvarado Zapata (zacatecano).
“Se organizó el grupo, se patentizó y se le dijo al pueblo: ‘El Pañuelo Rojo no va a ver si puede, sino porque puede va’”, fueron las palabras con las que inició su agradecimiento Navor Vázquez, uno de los explorados que vivieron en carne propia la experiencia de conquistar el Cañón del Sumidero.
“En aquellos años no existían los medios electrónicos que hoy en día están para dar a conocer las noticias, solo estaban un periódico y una estación de radio a nivel estatal, que dieron a conocer las noticias. Esos medios dieron cobertura a todo lo que sucedía en la expedición de principio a fin”.
“Cuando desaparecíamos por circunstancias de la visión, ellos (medios de comunicación) se sentían desesperados, pues creían que el grupo había fracasado. Pero afortunadamente no fue así. Paso a paso que dimos dentro del Cañón era una gran alegría y gran satisfacción para nosotros, porque estábamos poniendo el pie en donde ningún conquistador, de muchos que vinieron a Chiapas y México, pudo poner la planta del pie como nosotros lo hicimos”, expone Vázquez Juárez.
El reto inicial era el cruce del río Grijalva desde el embarcadero Cahuaré hasta Chicoasén, para así completar un trayecto de 25 kilómetros, distancia que en esos años era mucha, tomando en cuenta que era un territorio inexplorado y con muchos peligros. Para ello, los integrantes del Pañuelo Rojo se prepararon por alrededor de 8 meses.
Incluso, existe la historia del explorador español Francisco Fernández Alberdi, quien en 1959 decide comenzar una exploración en solitario, en un bote construido por él mismo; sin embargo, tras haberse internado en la zona no reconocida, no se supo más de este personaje; entre los lugareños, en esos años, se contaba que murió devorado por los cocodrilos que en aquella época abundaban en esos lugares.
Este lunes, en el festejo de un aniversario más del la proeza de Pañuelo Rojo, los sobrevivientes presentes en el evento fueron homenajeados, y fue el presidente municipal, Carlos Morales, quien les entregó un reconocimiento por la hazaña.
Además del edil tuxtleco estuvieron presentes la presidenta de la Juventud y Deporte del Congreso del Estado, Aída Guadalupe Jiménez Sesma, y Jaime Natarén Pimentel, director del Instituto del Deporte Tuxtleco (Indetux). El evento fue realizado en el auditorio polifuncional del Parque del Oriente.












