A 61 años de la conquista del Cañón del Sumidero

A 61 años de la conquista del Cañón del Sumidero

Han pasado 61 años desde que unos intrépidos jóvenes chiapanecos decidieron adentrarse en el corazón del Cañón del Sumidero. El Grupo Explorador Pañuelo Rojo, sin más preparación que caminar kilómetros por meses y ejercicios básicos, pero con el deseo de demostrar su fortaleza y realizar dicha proeza, fueron los primeros en conquistar la imponente belleza natural de nuestro estado.

Del contingente original, compuesto por ocho expedicionarios, sobreviven tres: Martín Pérez Chamé, Navor Vázquez Juárez y Ramón Alvarado Zapata. Los dos primeros radican en Tuxtla Gutiérrez, mientras que el último ha hecho su vida en el estado de Jalisco.

La aventura inició el 31 de marzo y concluyó el 8 de abril de 1960. Previamente, los integrantes del Pañuelo Rojo habían llevado a cabo un extenso estudio, con las herramientas que tenía a su alcance, para no llegar sin noción de los terrenos que estarían pisando.

“Antes de nosotros, grupos extranjeros quisieron entrar y hacer la expedición, pero no pudieron porque llegaban un día antes de internarse en el Cañón y así no se puede. Nosotros estuvimos meses haciendo recorridos por las laderas del Cañón, tomando fotografías para luego estudiarlas y saber cuáles serían los senderos que recorreríamos. Nos preparamos haciendo largas caminatas para aguantar las extensas jornadas”, narra don Navor.

Por su parte, don Martín, quien tuvo el cargo de tercer jefe de grupo, señala que a seis décadas de su travesía los recuerdos siguen frescos. “Es un orgullo enorme. Pasarán los años y nosotros ya no estaremos, pero decir que fuimos y seremos recordados por ser los primeros en haber conquistado el Cañón del Sumidero es algo que nadie nos podrá quitar”, expresó.

Leyenda chiapaneca

Antes del Grupo Explorador Pañuelo Rojo, diversos intentos de incursionar en el Cañón fueron infructuosos. Algunos datan incluso de la época de la Conquista española en 1527. Años más tarde, en 1869, 1915 a 1922, 1958 y 1959, diferentes agrupaciones buscaron la forma de adentrarse pero tampoco lo lograron.

“Un príncipe chiapaneca, antes de arrojarse a las profundidades del Sumidero, hizo saber a sus guerreros que al ofrendar su vida a los dioses quedaba cerrado el paso por el cañón a hombres blancos que vinieran de tierras lejanas en búsqueda de riquezas. Solamente a nuestros hijos se les abrirán las puertas para que penetren y sean los únicos en conocer la tumba de mi raza”, cita el profesor Óscar López, quien por más de 25 años ha acompañado a los responsables de la expedición contando su hazaña.

Hoy en día, tanto don Martín como Navor viven de manera humilde, sin reconocimientos o riquezas por la gesta heroica que llevaron a cabo en 1960, y no los piden. La única solicitud que hacen es que se coloquen nuevamente las placas que antes se encontraban en los miradores del Cañón del Sumidero y que narraban la proeza del Pañuelo Rojo, mismas que fueron retiradas sin explicación alguna.