Alemania ya levanta dudas

"Berlín, Alemania * EFE. A dos meses de que comience la Copa Mundial de Alemania 2006, en torno a la organización hay sombras y luces, aunque en el Comité Organizador predomina el optimismo respecto a que todo tendrá el mejor desarrollo posible.

En lo que se refiere a las obras de infraestructura, según los responsables tanto del comité organizador como del gobierno todo marcha según lo planificado.

El ánimo general, independientemente de las esperanzas y desesperanzas que suscita la selección alemana, es bueno.

Las 12 ciudades sedes se preparan para mostrar su mejor imagen durante la justa mundialista y para ser consecuentes con el lema de ""El mundo entre amigos"" que se escogió para el torneo.

Sin embargo, el presidente del Comité Organizador, Franz Beckenbauer, se ha quejado reiteradamente de que los alemanes tienden a lamentarse por todo y criticar todo lo que les aparece en el camino y con muchos aspectos de la organización del Mundial las cosas no han sido diferentes.

""Si la FIFA hubiera podido prevenir que nos íbamos a lamentar tanto, nunca nos hubieran dado la organización del Mundial"", suele decir Beckenbauer cuando se le preguntan por los puntos que más criticados han sido en Alemania.

Los temas que más ha fastidiado a Beckenbauer han sido el de la seguridad de los estadios, desatado por un informe de la Fundación Warentest que diagnosticó fallos graves en Berlín, Gelsenkirchen, Frankfurt y Kaiserslautern, y las quejas de organizaciones de consumidores contra el sistema de venta de las entradas.

En cuanto a la seguridad de los estadios, el Comité Organizador ha recibido el respaldo pleno de la FIFA, que ha decretado que los estadios alemanes son seguros.

En el tema de las entradas, en cambio, el presidente de la FIFA, Joseph Blatter, se desmarcado del Comité Organizador y ha dicho que los alemanes han elegido un sistema que no entiende nadie y que él termina recibiendo las críticas.

Uno de los vicepresidentes del Comité Organizador, Horst Schmidt, ha tratado de quitarle hierro al problema diciendo que la raíz del mismo es muy simple: la demanda supera a la oferta y por consiguiente no habría sistema alguno que dejara satisfecho a todo el mundo.

Sin embargo, entre los aficionados existen quejas en cuanto a que mucha gente irá al estadio sin tener un interés auténtico en el deporte y llegará allí sólo por su buena relación con alguno de los patrocinadores del torneo.

Un consuelo para los fanáticos del Futbol que no consigan entradas serán las llamadas áreas de ""public viewing"" que se instalarán en todas las ciudades sede, así como en otras ciudades alemanas, con pantallas gigantes y grandes fiestas para los aficionados.

Esas zonas, que cada ciudad organizará en colaboración con la FIFA y el Comité Organizador, son la gran preocupación de los organismos de seguridad, puesto que el acceso a ellas no estará tan controlado como en los estadios.

Desde el punto de vista de seguridad, la principal preocupación son los ""hooligans"", sobre todo los que puedan venir del este de Europa.

La amenaza terrorista, según los expertos en seguridad, aunque no puede descartarse por completo, es algo de lo que no hay indicios concretos, sólo meramente abstractos.

Por otra parte, en los últimos días ha habido nuevas discusiones sobre presunta manipulación de partidos en el Futbol alemán, que algunos temen que puedan afectar la atmósfera del Mundial.

Sin embargo, el tema ha perdido ya envergadura y no parece que vaya a tomar las dimensiones que tuvo el escándalo en torno el ex árbitro Robert Hoyzer, condenado a una pena en prisión por manipular partidos por encargo de una mafia de apostantes.

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