Antorcha inicia en un Brasil en profunda crisis

Antorcha inicia en un Brasil en profunda crisis

El relevo de la antorcha de los Juegos de Río de Janeiro 2016 inició este martes en Brasilia, tras la llegada al país sudamericano del fuego de Olimpia, en un ambiente de profunda crisis política que podría provocar la caída del actual gobierno.

El fuego de la ciudad griega de Olimpia llegó en una antorcha al Palacio del Planalto, sede del Ejecutivo brasileño, en un vuelo procedente de Ginebra, Suiza, que aterrizó alrededor de las 07:30 horas locales en Brasilia.

La presidenta brasileña Dilma Rousseff, que podría ser apartada del cargo la próxima semana si el Senado aprueba la apertura de su juicio político, fue la encargada de encender la antorcha de Río 2016 con una pira olímpica instalada a las puertas del Palacio del Planalto y que tardó más de la cuenta en encender.

Si una mayoría simple de 81 senadores vota, con toda probabilidad la próxima semana, a favor de la apertura del proceso de juicio político, Rousseff quedará apartada temporalmente del poder, y asumirá su vicepresidente, Michel Temer, acusado por la mandataria de “conspirador”.

En este marco de inestabilidad y turbulencia, que ya provocó comentarios de preocupación de miembros del Comité Olímpico Internacional (COI), Rousseff hizo una referencia al “momento crítico” que vive el país.

La presidenta, que durante las últimas semanas prometió que no se rendirá ante la amenaza del “impeachment”, concluyó su discurso con una frase referida al deporte, pero con claros tintes políticos: “Lo que vale es la lucha y nosotros sabemos luchar”.

Tras el encendido de la antorcha, la exjugadora de Voleibol Fabiana Claudino, oro en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008 y Londres 2012, fue la encargada de iniciar su relevo por todo el país, en un periplo de tres meses que llegará a 330 municipios de todos los estados brasileños e implicará a unas 12 mil personas.

El relevo de la antorcha en Brasilia estuvo marcado por protestas de pequeño porte y de tinte político, con carteles a favor y contra el juicio político contra Rousseff, que el Ejecutivo y parte de la sociedad consideran un “golpe” para apartar al Partido de los Trabajadores (PT) del poder sin el aval de las urnas.