"Iván Agüero * CP. De entrenar y jugar a escondidas de su familia, se convirtió en uno de los mejores oficiales de Futbol Americano de nuestro estado. Ángel Flandes ha entregado más de 20 años de su vida al deporte de sus pasiones.
Fue durante su etapa como estudiante en el Colegio de Bachilleres de Chiapas (Cobach) cuando decidió unirse a este deporte con el Club Osos. Su madre, Elizabeth Flandes, expresó un rotundo no a practicar el deporte de las tacleadas.
A pesar de la negativa, se las ingenió para esconder su utilería con un vecino todos los días, para evitar que su familia se enterara y escapar de la recriminación por desobedecer una orden. Durante muchos años vivió así. Su único aliciente era practicar un deporte que de forma instantánea lo enamoró.
Fue uno de los mejores, afirma su entrenador, Alejandro Aguilar. Fue justo en las prácticas donde se ganó el mote de ""Ampolla"", debido a su baja estatura. Durante su etapa como jugador logró, dos campeonatos, uno en la categoría juvenil y el segundo en su primer año de intermedia. Sin embargo, el destino le tenía una mala jugada, su elegibilidad como jugador terminaría en 1991.
Pudo continuar su etapa como asistente de entrenador; sin embargo, había tomado la decisión de continuar como oficial. Desde los inicios del Futbol Americano en Chiapas, existían pocos árbitros, o al menos bien preparados.
Llegó el momento y con un encuentro entre Escarabajos y Bulldogs inició este andar. El próximo año cumplirá 20 años realizando esta noble labor. Durante este tiempo ha cosechado infinidad de amigos, conocidos y hasta enemigos. Cada fin de semana recibe recordatorios maternales, pero se mantiene ahí, firme, con la frente en alto.
Hoy, Ángel Flandes es un padre de familia ejemplar. Se casó con Sandra Vázquez y procrearon a Jorge Ángel y Axel Iván. Conforme crecieron, estos pequeños adoptaron al Futbol Soccer como primer deporte, pero la sangre llama y este año se estrenaron en el deporte de las talceadas.
Siempre ha sido cuestionado; se le tacha de que su equipo es Osos, sobre todo porque ahí jugó, al igual que su hermano y ahora sus hijos. Cualquiera diría que siempre los favorece; sin embargo, ha marcado las faltas cometidas en partidos a los antes señalados, sin importar la consaguinidad.
Este hombre duro, en ocasiones con semblante serio, ha fungido como pilar de su familia. De lunes a jueves dedica a sus hijos tiempo valioso, puesto que los fines de semana los ocupa para sancionar los partidos. Es su vida desde hace 19 años y al parecer no la cambiará.
Pero no todo es miel sobre hojuelas. Durante épocas difíciles, este deporte le brindó el pan de cada día a su familia; fueron épocas duras. Afortunadamente, eso es cosa del ayer, y hoy su hobby es este deporte y se mantiene ahí, en los emparrillados.
Curiosamente, en este Día del Padre, no podrá celebrar con su familia como muchos lo harán. Se despertará temprano, tomará su auto, viajará a San Cristóbal de Las Casas, pitará un partido y, al medio tiempo, celebrará junto con su esposa e hijos esta fecha tan especial.
Éste es un pequeño homenaje para el hombre, el árbitro, el padre de familia, el personaje que con tanto cariño ha sabido dirigir a su familia y ha brindado apoyo a sus hermanos, pero, sobre todo, a su madre.
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