"Colonia, Alemania. * EFE. Con una apuesta por el talento, al juntar a Pablo Aimar y Juan Román Riquelme en el conjunto titular, la selección argentina debuta hoy, miércoles, en la Copa de las Confederaciones 2005, frente a Túnez, el campeón africano.
Con todo resuelto, con la tranquilidad que da el billete mundialista logrado de antemano y reforzado por el convincente triunfo contra Brasil, Pekerman el técnico de los albiazules parece dispuesto a hacer realidad el sueno de todos los que pedían espacio en el mismo equipo para Aimar y Riquelme, dos jugadores distintos, dos talentos, a menudo incomprendidos, de los que siempre se espera lo mejor.
La posibilidad de que Aimar y Riquelme lleven el juego de la albiceleste, con Javier Saviola en punta, donde el ""sueno"" de los argentinos es verlos jugar juntos, ya que ambos tocan una misma partitura: refinada técnica y respetable pegada, realza un partido ante Túnez, un campeón africano que despierta poca pasión y que cuenta con su principal aval en el banquillo, el francés Roger Lemerre.
Con perfume del buen juego francés, ya que lo dirige Roger Lemerre, Túnez llegó con la humildad del que se siente el más débil.
Lemerre, campeón de Europa con Francia, cumplió con el objetivo de convertir a Túnez en el mejor equipo de África, pero en unas condiciones favorables, ya que ejerció de anfitrión y ayudado por la rápida nacionalización del Francileudo Santos, un jugador brasileno al que conocía del Sochaux y que se convirtió en el máximo goleador.
Tras coronarse campeón africano en su casa, Túnez no ha mantenido el mismo rendimiento y tiene problemas para asegurar el primer puesto del grupo 5 mundialista, la única vía para regresar a Alemania dentro de un ano.
Por eso, porque el rival no inspira demasiado temor, y porque la victoria ante Brasil y la clasificación al Mundial le ha dado un cheque en blanco, Pekerman utilizará esta Copa de las Confederaciones para experimentar con el grupo de jugadores que quiere mantener hasta el ano próximo.
Así, pueden entrar en el equipo inicial el meta de River German Lux, el defensa del Villarreal Gonzalo Rodríguez, el centrocampista del Palermo Mario Santana o el también mediocampista del Mónaco Lucas Bernardi.
Un conjunto por eso, experimental, pero que asocia una gran dosis de ilusión si, como se prevé, entrega la creación del juego a Aimar y Riquelme, en un ano en el que el primero quiere resarcirse de su irregular temporada y el segundo, aspira a discutir la condición de máxima estrella del torneo a Ronaldinho.
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