"Brasil desaparece la luz de las ""estrellas negras"""

"Dortmund * EFE. Un gol de Ronaldo, que lo consagró como máximo canonero de todos los Mundiales; otro de Adriano que eleva a 200 la cuenta de Brasil en la historia de este torneo, y uno de Zé Roberto, empujaron a los brasilenos a los cuartos de final con una goleada por 3-0 sobre Ghana.

Carlos Alberto Parreira esperaba un mano a mano de mucho riesgo y preparó a su defensa para resistir el asedio de ""francotiradores"", dos escenarios que sus pupilos capearon con gran aplicación táctica, aunque una vez más la pirotecnia técnica se redujo a algunos minutos.

Tiempo suficiente para reforzar el entusiasmo de una hinchada y meter miedo a los próximos adversarios, porque una vez más, Brasil demostró que el esperado ""jogo bonito"" es apenas un ingrediente más en el Futbol y que el ABC del resultado es un compendio que ellos saben de memoria.

A los cinco minutos, Kaká soltó un pase en profundidad desde la circunferencia central a Ronaldo, que solitario avanzó treinta metros rumbo a la portería.

Con regate corto eludió a Richard Kigson, y antes de recibir la marca de Pantsil, que ya le respiraba en la nuca, puso el balón en el fondo para decretar el 1-0 y asumir el trono de canonero general en la historia de los mundiales, con quince goles, uno más que el alemán Gerd Müller.

Ronaldinho Gaúcho, Kaká, Zé Roberto y después Ricardinho, se aplicaron a la regla y con lanzamientos cruzados desarbolaron una defensa a la que no le salió el manido recurso del paso adelante para dejar a sus rivales en fuera de juego.

Los brasilenos, que ahora tienen 200 goles en la historia de los Mundiales, se fueron al descanso con la tranquilidad de un 2-0 que ratifica la importancia de tener hombres desequilibrantes cuando sucesivos cortocircuitos afectan el juego colectivo.

Tras el primer gol, el vigor físico desenfrenado de los africanos lo sintieron en la piel Zé Roberto, Kaká y Lúcio. Michel ensenó cartulinas a Appiah, Muntari, Pantsil y Addo, pero también amonestó a Juan, acosado por la presión de Gyan, y a Adriano, por querer forjar un penalti.

La primera intención de los ""estrellas negras"" se manifestó a los 23 con un remate franco de Draman Haminu que obligó a Dida a mandar el balón por encima del larguero.

Cuando más apretaba Ghana, Brasil sacó de la manga otro contragolpe, en una combinación Lúcio, Kaká y Adriano para devolver la tranquilidad.

Carlos Alberto Parreira reforzó la mitad con Gilberto Silva en lugar de Emerson y minutos después Juninho Pernambucano tomó posición de enlace en sustitución de Adriano, lento para arrancar y previsible para transportar el balón.

Las cosas llegaron al fondo para los hombres de Ratomic Dujkovic a los 81 minutos cuando Gyan, que ya había recibido cartulina amarilla, fingió una falta en el área y vio la roja.

Y acabaron, de la forma como había planeado Parreira, con un nuevo pase en profundidad, esta vez de Ricardinho, que acababa de entrar por Kaká.

Su lanzamiento profundo, una vez más el arma de Brasil para romper el cerrojo de sus adversarios, lo tomó Zé Roberto ante un guardameta solitario. El balón por un lado, el centrocampista por el otro y el encuentro final antes de la meta final para firmar la goleada.

Cafú, que llegó a 19 partidos y se consagró como el más rodado de los brasilenos en los Mundiales, también intentó el suyo en un partido que terminó con fiesta, sin mucha pirotécnica, pero con contundencia.

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