Brasilenos en la mira por el título de goleo

"Berlín * EFE. El Mundial de Alemania tiene un favorito tan claro que ya sólo se apuesta a quién será el máximo goleador de la competición: Ronaldo o Adriano.

Hay que remontarse a Chile 1962 para encontrar un precedente de unanimidad, incluso entre las selecciones rivales de la ""canarinha"", sobre la certeza de que Brasil ganará el Mundial. Entonces, Brasil llegó al Mundial como defensor del título que había obtenido en Suecia. Pelé, con 21 anos, era reconocido como el mejor futbolista del momento y le acompanaban extraordinarios jugadores como Didi, Vavá, Garrincha y Zagalo.

Ahora, Brasil reúne en Alemania un equipo con parecidas metas y características. ""Ronaldinho"", de 26 anos, es el mejor jugador del mundo y le arropan figuras como Ronaldo, Kaká, Adriano, Dida, Roberto Carlos y Cafú. Al Brasil de 1962 le bautizaron como ""el equipo bendito"". Al Brasil de 2006, ""el equipo mágico"".

Pelé, en espléndida forma, empezó a tope. Marcó los dos goles de la victoria (2-1) sobre México -el segundo, un prodigio, después de regatear a cuatro defensas y a Carbajal-, pero contra Checoslovaquia se produjo la fatalidad: ""O Rei"" sufrió una rotura muscular y la ""verdeamarela"" no pasó del empate a cero. La baja de la estrella suele resultar fatal para los equipos. Menos para Brasil. Lesionado ""Pelé"", fue la hora de la consagración de Garrincha, respaldado en la tarea de anotar por Amarildo y Vavá. A todos ellos los movía la inteligencia de Zagalo.

Brasil ganó la final a la Checoslovaquia de Josef Masopust por 3-1 (Amarildo, Zito y Vavá). Habían rezado en misa antes de empezar el Mundial y recibido una medalla bendecida por del Papa Juan XXIII y con el mensaje de que estaría rezando para que ""Brasil repita lo realizado en 1962"". De ahí el nombre de ""equipo bendito"".

Los jugadores del Brasil de hoy también rezan unidos el Avemaría y el Padrenuestro en el vestuario antes de los partidos, aunque a la vista de que todos sus rivales le colocan la vitola de favorito se diría que les basta con salir al campo para ganar. Su ""jogo bonito"" es la envidia del resto de selecciones. De ellos sólo se espera una oleada de ataques contra la meta rival, con regates inverosímiles, arrancadas explosivas y remates letales.

Es tan estresante la actitud brasilena que los jugadores de otras selecciones presionan a su técnico para que adopte tácticas ofensivas.

""Cuando tienes los delanteros que tiene Francia, todos de primer nivel, algo que sólo está al alcance de dos o tres equipos, hay que apostar por ello"", dijo el francés David Trezeguet.

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