Burruchaga recuerda su gol de campeonato

Burruchaga comenta las gestas de Maradona contra Inglaterra, el gol que otorgó el título a los suyos y qué se siente ser campeón del mundo. Agencias
Burruchaga comenta las gestas de Maradona contra Inglaterra, el gol que otorgó el título a los suyos y qué se siente ser campeón del mundo. Agencias

Para los argentinos fue un balde de agua fría. La albiceleste se iba imponiendo cómodamente en la final de la Copa Mundial de la FIFA México 1986. Faltando 20 minutos para la conclusión, ganaba por 2-0 y era dueña del balón.

Entonces, la República Federal de Alemania asestó dos golpes en siete minutos, y la iniciativa pasó de repente a la selección de Franz Beckenbauer. Por un momento, Jorge Burruchaga se quedó desconcertado, soltando improperios fruto de la desesperación.

No obstante, el jugador de 23 años se tranquilizó, se giró hacia Diego Armando Maradona y le dijo: "Ahora vamos y lo ganamos". Instantes más tarde, el "Pibe de Oro" abrió en canal la defensa alemana y asistió a "Burru" para que coronara a los argentinos.

Burruchaga comenta en entrevista las gestas de Maradona contra Inglaterra, el gol que otorgó el título a los suyos y qué se siente ser campeón del mundo.

Ese día siempre será recordado por los goles de Maradona...

Cierto. Tuve la fortuna de ver ese histórico gol de muy cerca, y para mí sigue siendo el mejor que vi en un mundial. Cuando Diego se deshizo con aquel giro de los ingleses en el medio del campo y se lanzó a la carrera hacia el arco, me puse a correr muy cerca de él. Lo increíble fue que la cancha era un desastre, pero Diego también pudo con eso.

Realmente, pensé que me podía dar la pelota cuando enfrentó al último defensor, porque ahí hizo un amague para engañarlo, y a mí también me engañó. Incluso en el momento de armar el disparo, tuvo la astucia de tirarse al suelo cuando el defensor se lanzó a interceptarlo. Cuando marcó, salí corriendo tras él hacia el banderín del córner. No lo olvidaré nunca. Llegué antes que nadie y lo primero que hice fue insultarlo: «¡Qué hijo de remil putas que sos! ¡Tremendo pedazo de gol hiciste!".

En aquel momento, ¿se dio cuenta de que Diego había marcado el primer gol con la mano?

Yo estaba del otro lado y pensé que había metido la pelota con la cabeza, pero aparte se da todo perfecto: el arquero, chiquito, saltó menos que Maradona, y este mete la mano como lo que fue, un genio. Y aparte, como los más cercanos ni gritaban, nos dijo "¡abrácenme, boludos!", y lógicamente todos los hicimos.

Hablando de Maradona, ¿qué importancia tuvo en aquel mundial y qué le sorprendió más de él?

Diego no estuvo bien en los clasificatorios y parecía que le pasaban factura la temporada en Italia y tanto viaje. Pero cuando solo llevábamos unos días en México, notamos el cambio. Daba el ejemplo como capitán y nos contagiaba con su energía. Su motivación nos contagió a todos y nos sirvió de estímulo.

¿Cómo era el ambiente el día de la final?

Era increíble, y el Azteca estaba magnífico, muy hermoso, aunque sabíamos que teníamos al público en contra. La hinchada mexicana iba con Alemania, pero nosotros seguíamos creyendo en nuestras posibilidades.

¿Escuchar el himno de Argentina fue lo más emotivo del Mundial de México 1986?

Por supuesto. Te emociona y te da una motivación extraordinaria. Recordás que representás a toda esa gente y a tu familia, y que estás viviendo algo al alcance de muy pocos. En ese momento, no siempre sos consciente de la magnitud, pero, al cabo de unos años, cuando ves a otros en la misma situación, afloran los recuerdos y te das cuenta de la importancia.

Por último, décadas más tarde, todavía se emociona al hablar de aquel triunfo en el mundial...

A eso me refiero. Cuando conseguís algo muy importante, da igual a qué te dediqués, creo que en el momento no te das cuenta realmente. Ahora que tengo el trofeo y tantos recuerdos, puedo decirte que, sin duda, mereció la pena todo el esfuerzo y el sacrificio. Esos dos meses en México fueron los más felices de mi vida.