Con un par de recorridos que combinaron explosividad y fuerza, el trabajo de Cafetaleros de Chiapas tuvo demanda física importante para el plantel, bajo la supervisión de Martín Soria, que vigiló de cerca la realización de cada movimiento.
Los jugadores se aplicaron, tomaban posición para iniciar y se exigían hasta concluir el ejercicio. Por un lado, había que llegar a tirar una pared con uno de los auxiliares técnicos, para definir a portería o bien centrar en el otro costado.
Mientras, Gabriel Pereyra lanzaba balones por aire para que los defensores cortaran los centros, con lo que concluía el circuito; después, a tomar posición de nuevo y repetir el ejercicio.
Así fue transcurriendo la sesión, con pausas para hidratarse en las que se podían descubrir los movimientos que facilitaban la ejecución de los circuitos, entre los jugadores que volvían a colocarse para continuar con el trabajo.
Tocó el turno de Gabriel Pereyra, que tomó el control de la práctica para dividir al plantel el cuatro equipos, la cancha en dos pequeños rectángulos, en los que se puso en marcha un minitorneo, en el que los conjuntos fueron encontrando la posibilidad de ganarse el título de este torneo, en el que se pudieron ver buenas jugadas, goles inesperados y que coronó al conjunto que logró los mejores resultados en tres partidos con tiempo determinado.
Dos elementos del plantel realizan trabajo por separado, con dolencias que mejoran con los trabajos que supervisa el cuerpo médico y que pronto podrán integrarse al trabajo del plantel, que tiene contempladas varias actividades para el resto de la semana, que cada vez acerca más al duelo inaugural.












