La final de la Copa Libertadores entre River Plate y Boca Juniors se canceló este sábado en medio de una jornada de violencia que incluyó agresiones a los jugadores “xeneizes” y operativos con gas lacrimógeno y balas de goma, así como detenciones en los alrededores del estadio Monumental.
La Confederación Sudamericana de Futbol (Conmebol) se resistió hasta el último momento, pero la tensión y los estallidos de violencia obligaron a aceptar las decisiones de ambos clubes, que se negaban a jugar en medio de un clima plagado de miedo e incertidumbre.
El máximo organismo del Futbol sudamericano decidió que el partido se juegue este domingo a las 17:00 horas locales (20:00 GMT) con público, y a la espera de que se refuercen los operativos de seguridad que este sábado fallaron por completo.
El caos comenzó cuando el autobús que transportaba a Boca Juniors, custodiado por policías motorizados, se acercó al Monumental y atravesó una esquina en la que miles de seguidores riverplateneses les arrojaron piedras que rompieron vidrios.
La situación se agravó cuando la Policía trató de repeler la agresión con gas lacrimógeno que entró directamente al vehículo. Una vez que llegaron al estadio, los jugadores boquenses tenían tos, ojos irritados y heridas en el cuerpo, por lo que fueron revisados por médicos propios y de la Conmebol mientras el entrenador de Boca, Guillermo Barros Schelotto, advertía que en esas condiciones no podían jugar.
El clima se tensó por completo, ya que el director técnico de River, Marcelo Gallardo, se solidarizó con Boca y reconoció que el partido no se podía disputar. La Conmebol solo accedió a postergarlo por escasas horas, así que el encuentro que estaba previsto para las 17:00 horas locales se retrasó primero para las 18:00 horas y después para las 19:15 horas.
La propuesta del presidente finalmente no prosperó, pero ello no impidió que la violencia opacara por completo una jornada deportiva en la que, por primera vez en la historia, los dos clubes más importantes de este país iban a enfrentarse en una final de la Copa Libertadores.












