"Estados Unidos * EFE. Juan Ignacio Chela salió malparado, cabizbajo y apartado de una ocasión histórica en su carrera, al margen de las semifinal del Abierto de Estados Unidos, que le arrebató el espanol David Ferrer (6-2, 6-3 y 7-5), que también por primera vez formará parte por la conquista del último Grand Slam del curso.
El tenista de Buenos Aires pagó su estabilidad en el inicio. Invadido por la magnitud de la escena y del buen juego de su rival, más acondicionado a la propuesta, que desbarató las intenciones del argentino.
Chela, que había superado a Ferrer en los duelos anteriores, no encontró la forma de quebrar la solidez de su rival. Nada tenía que ver para, ni la situación ni el lugar, él con aquellos encuentros de entonces, en El Salvador y Acapulco, disputados en el 2004 y sobre pista de polvo de ladrillo.
Cuando el argentina despertó y echó el resto por el partido, Ferrer ya tenía la semifinal de cara. Paga su estabilidad la raqueta de Buenos Aires, a pesar de que disfruta del mejor curso de su carrera. Pero se le fue una ocasión histórica.
El espanol asumió más la situación. Lo hizo con naturalidad. Como siempre. Como contra Rafael Nadal, el triunfo que ha terminado por darle impulso. Chela se encontró con la horma de su zapato. Un tenista con más recorrido que él. El jugador que más horas ha estado en juego en el Abierto de Estados Unidos.
La raqueta argentina dio lo mejor de sí en el tercer set. Para entonces ya tenía una situación insalvable frente a un ""correcaminos"" como rival.
Chela, que adolece de la sólida fortaleza mental que contiene su rival, no pudo enmendar el tempranero ""break"" que logró el espanol en cada uno de los dos primeros parciales y que terminaron por suponerle el triunfo en cada una de las mangas. De hecho, la conquista del segundo set pudo ser más amplia y más temprana.
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