La novena de Softbol femenil del sector sub-19 se despidió este sábado del Nacional Juvenil 2017, tras perder en el tercer juego de la ronda eliminatoria del grupo B ante Sinaloa con pizarra de 9 carreras por 2, en partido pactado a siete entradas.
Nuevamente el diamante de los Tecos de la Universidad (UDG) fue el escenario de las acciones del mencionado evento softbolero, y la jornada de este día fue clave para el pase a la siguiente ronda de los equipos involucrados en el mencionado grupo.
La escuadra chiapaneca se enfrentó a un equipo que con un bateo muy superior y con doble picheo en el montículo por conducto de la inicial Anahí Lizárraga y el relevo de Susana Figueroa puso contra la pared a sus a sus rivales, que no supieron descifrar esa ofensiva desde el inicio del partido.
Por el lado de Chiapas es de destacar el picheo de Ana Yatzy Maya, quien por más fuerza y velocidad que puso a sus lanzamientos no logró enfriar el bateo de las sinaloenses, que en la parte alta de la cuarta entrada tomaron mayor ventaja con carrera anotadas.
En la pizarra y en el resultado se resume el encuentro. Por Chiapas, Marian González e Itza Angely Hernández, en ese orden en el bateo, conectaron las únicas dos carreras que les sirvió como un respiro para no quedar en blanco en el marcador.
Con el resultado anterior, la novena femenil chiapaneca se queda en el “standing” con un partido ganado y dos derrotas; en tanto, Sonora de manera invicta y Sinaloa son los invitados a la siguiente fase del grupo B. Cabe agregar que en la jornada del viernes, Sinaloa derrotó por 11 carreras a 1 en cuatro entradas a Guanajuato.
Pese a la derrota de su equipo, la pícher Ana Yatzy Maya mostró su satisfacción por haber cumplido en la loma de las serpentinas, ya que sin relevo alguno se fajó como toda una guerrera ante equipos como Sonora y Sinaloa, que tienen en su “lineup” (alineación) a jugadoras con mucho poder con el bat.
Entrevistada al finalizar el encuentro, comentó sentirse feliz, porque al igual que sus compañeras, dio lo máximo en cada partido, y aunque pudieron hacerlo mejor, las cosas no salieron en el terreno de juego como esperaban. Dijo que no se sintió tan bien en algunas ocasiones en las que no podría dar de sí para restar el bateo de sus rivales; a pesar de ello cumplió en cada juego.
Expresó que desde los 13 años adquirió el gusto por ser pícher y con mucha disciplina y entrenamiento ha logrado ese puesto al que no cualquiera se dedica, porque hay que sacrificar muchas cosas.












