“Chino” Ramírez domó al “Bronco” Méndez

“Chino” Ramírez domó al “Bronco” Méndez

Sin temor a las embestidas que en un principio realizó su rival, Noé “Chino” Ramírez, consiguió ganar la pelea estelar de la velada Boxeo del Futuro. Luego de seis intensos rounds, el oriundo de El Parral se llevó las tarjetas por unanimidad haciendo que el favorito Miguel “Bronco” Méndez se quedara con el deseo de salir con los puños en todo lo alto.

Los pugilistas ubicados en la división Superpluma, que considera los pesos de entre 57.152 kilos (126 lb) y menos de 58.967 kilos (130 lb), cumplieron con las expectativas de los aficionados, pues en todo momento no dejaron de soltar golpes intentando derribar a su rival.

En los primeros episodios, fue el “Bronco” quien llevó las riendas de la pelea, aunque lo hizo con algo de fanfarronería pues al momento de caminar sobre la lona y cambiar de guardia, bajaba completamente la guardia invitando al “Chino” a que lo buscará con alguna combinación y ahí tomarlo desprevenido.

Noé Ramírez no cayó en ese juego, fue cauto y paciente, sabedor de que en algún momento Méndez debería también desesperarse al no ver frutos en su táctica por lo que tendría que boxear. Así, el primer y segundo round fueron historia, con paridad en ambos bandos.

Fue en el tercero cuando el “Chino” soltó metralla, colocó un par de combinaciones al cuerpo y rostro que hicieron tambalear al “Bronco”, quien sorprendido inició a abrazar al de El Parral, esto con la única finalidad de detener la continuidad de los ataques. Acción sobre la superficie que le llamó la atención a Miguel Méndez, sentenciándolo a una posible sanción mayor.

Tras la media del combate, Ramírez mostró mayor estabilidad y confianza, en tanto que el representante del Club JJ Solís se vio atrapado en su propio ritmo de pelea, basado en esperar el estar cerca de su contrincante pese a que él tenía mayor alcance de brazos para intentar hacer más daño desde esa distancia.

En los últimos episodios, el “Bronco” se fue con todo al ataque como suele hacer el pugilista —que identifica no tener las tarjetas a su favor—. Precipitado y asfixiado por el poco tiempo, su ofensiva careció de sentido, fue como su apodo: desbocado, algo que el “Chino” agradeció ya que lo aguantó y recibió con poderosos rectos que fueron directos al rostro de Méndez.

La campanada final se hizo sonar, la confianza de Miguel para verse como ganador era total, sin embargo, está terminó por tierra cuando se anunció por unanimidad que Noé “Chino” Ramírez fue el vencedor absoluto.