Tal y como fue el torneo pasado, Cafetaleros de Tapachula escogió la ciudad de Guadalajara como su segunda sede para la pretemporada que se encuentran realizando de cara al Apertura 2016 del Ascenso MX, lugar en el cual espera el cuerpo técnico ir armando el 11 que se perfilaría como el titular para el torneo.
Carlos Bustos, timonel de los tapachultecos, se encuentra en esa fase del armado de los engranajes de esta maquinaria llamada Cafetaleros, por ello, apenas con dos días de trabajo en tierras tapatía, sostuvieron su primer encuentro amistoso ante Cimarrones de Sonora.
El encuentro fue el clásico duelo de preparación; los dos equipos decidieron toparse en cuatro tiempos de 30 minutos. Fueron dos horas de intenso juego que sirvieron a los técnicos de los equipos para observar todas sus piezas.
El duelo entre equipos del mismo circuito fue intenso de principio a fin, de mucho toque y ambos conjuntos salieron con sus mejores hombres en el arranque del partido, siendo Cafetaleros el más propositivo al frente exigiendo al arquero Sergio Arias.
Cimarrones tuvo la más clara hasta el minuto 29, cuando Miguel Vallejo desbordó por la izquierda y envió un servicio peligroso que no pudo ser concretado por el ariete caborquense Luis Loroña, quien había picado a primer palo.
Para la segunda parte los técnicos comenzaron a dar rotación a sus jugadores, lo que fue bien aprovechado por el cuadro Cimarrón, que fue el que propuso más al frente, teniendo al catracho Roger Rojas como el más peligroso.
En el tercer cuarto el mismo centroamericano se haría presente en el marcador. Corría el minuto cinco cuando Jairo Araujo cobró un córner a primer poste que fue peinado hacia donde Roger Rojas entró solo y se tendió de palomita cruzando su cabezazo.
A partir del gol Cimarrones de Sonora tomó las riendas del choque y comenzó a tocar el esférico a lo largo de la cancha, hasta que una llegada muy veloz por el corredor izquierdo resultaría en una falta dentro del área; el defensor cafetalero metió la mano y el nazareno no dudó en silbar la pena máxima.
El cobrador sería Abraham Stringel. El lateral derecho colocó la pelota en el manchón penal y con una soberbia definición de pierna derecha engañó al cancerbero mandando el disparo al lado contrario, para decretar el dos por cero final.












