East Rutherford * Agencias. La persona que más atención debió haber estado poniendo al triunfo de los New York Giants por 44-6 sobre los Seattle Seahawks del domingo es la persona que debió haber estado jugando en el partido.
Eso es porque los Giants probaron lo buenos que pueden ser sin el receptor abierto Plaxico Burress, quien terminaba de cumplir con una suspensión de dos semanas por algunas violaciones a las reglas del equipo. Estaban tranquilos, eficientes y tan explosivos como se han mostrado durante su inicio de 4-0. También lucieron como un equipo que puede operar sin problemas pese a la ausencia de Burress, su jugador ofensivo más importante durante su viaje al título del Súper Bowl.
El mensaje que Burress debe haber sacado como conclusión de la paliza es obvio: necesita comportarse una vez que vuelva al trabajo. No hay duda de que sigue siendo un jugador valioso para un equipo de los Giants que guarda la esperanza de defender su título de Súper Bowl. Pero New York tiene suficientes jugadores explosivos a su disposición. Quizás era difícil de entender al inicio de la temporada. Ahora es algo que sirve para justificar más fácilmente el argumento de que los Giants son el mejor equipo en la NFL en este momento.
Los Giants estaban comprometidos con una mentalidad agresiva desde el inicio. La ausencia de Burress -quien lideró a New York la temporada pasada con 70 recepciones y actualmente lleva 18 atrapadas- parecía indicar que New York podría ser más cauteloso en su ataque terrestre. En lugar de eso, Manning tiró un pase de anotación de 32 yardas al receptor abierto Domenik Hixon en la cuarta jugada de los Giants del partido. De ahí en adelante, Manning jugó como si no pudiera esperar a involucrar a todos en la diversión.
Hixon continuó mostrando la promesa que había ensenado durante el campamento de entrenamiento, atrapando cuatro balones para 102 yardas. El receptor abierto reserva, Sinorice Moss, atrapó dos pases de touchdown mientras que Amani Toomer anadió cuatro recepciones para 64 yardas. Si le sumamos la producción del ataque terrestre de los Giants (Brandon Jacobs corrió para 136 yardas y dos touchdowns detrás de una línea ofensiva dominante), es sencillo ver por qué los Giants estaban tan ansiosos de jugar este encuentro. New York produjo su desempeno más completo de la campana.











