"Estados Unidos * Agencias. Cuando Roger Goodell se sentó para su entrevista formal de trabajo de cuatro horas con los propietarios de la NFL en 2006, probablemente nadie le presentó esta pregunta hipotética:
Propietario: ""Rog, ¿qué harías si, digamos, uno de los jugadores más populares y exitosos en la historia de la liga NFL, supuestamente enviara fotografías de su 'Coach Johnson', a una empleada del equipo? ¿Y luego, lo complementara con mensajes inapropiados?"".
Goodell: ""¿Coach quién?"".
Propietario: ""¿Sabes qué? Olvídalo. Jamás va a ocurrir"".
Pero, cuatro años más tarde, aquí estamos: el icónico Brett Favre está bajo investigación por supuestamente haber enviado mensajes y fotografías inapropiadas a la favorita de Google Image, Jenn Sterger (1.4 millones y contando). Y el comisionado ahora enfrenta la posibilidad de tener que tomar acción disciplinaria.
¿Qué estará pensando Goodell estos días?: ""Me gradué con honores y un título en Economía para esto?"". No hay modo de evitarlo. La NFL que Goodell felizmente heredó en el 2006 está mostrando manchas de vejez y líneas de preocupación en el 2010. Para todos sus puntos fuertes -una colección de contratos televisivos que valen más que el total combinado de las fortunas de Mark Zuckerberg de Facebook, Phil Knight de Nike y Steve Jobs de Apple; un amorío con América Corporativa; una popularidad nacional sin precedentes-, la liga luce sorprendentemente frágil ahora. No está enferma, únicamente vulnerable.
La situación Favre (y el tema de la conducta de los jugadores, en general) es simplemente el primer bate en la alineación a la que enfrentará Goodell. Le espera un duelo con el gremio de jugadores respecto a un nuevo contrato colectivo de trabajo. Y no puede mirar a Chris ""Boomer"" Berman dar un serial de las mejores jugadas de la semana, sin que haya un jugador sufriendo de una concusión.
Son días que definirán el legado para Goodell, cuya carrera en la NFL inició hace más de 25 años como pasante. Sabemos que habla fluido el idioma de los derechos televisivos, ¿pero puede hablarle al aficionado común y corriente: Joe Fan?
¿Será recordado eventualmente con la misma simpatía que el legendario Pete Rozelle, o semiolvidado como Paul Tagliabue, cuyo reinado de más de 16 años no le bastó para asegurarle un busto de bronce en el Salón de la Fama? Tagliabue es el único comisionado retirado de la NFL desde 1946 en no ser enaltecido a Canton.
En cualquier caso, Goodell es decisivo, lo que usualmente es algo bueno. Fue una máquina de jonrones en el 2007, instituyendo una política de conducta personal de la NFL con dientes afilados. No tuvo demasiada elección, con jugadores y entrenadores envueltos en matanzas de perros, acaparamiento de armas, ""Spygate"", sustancias prohibidas y acusaciones de asalto sexual.
Por eso es que la situación de Favre es algo más que un simple material para los chistes de Bill Maher. Es algo muy serio. Las reputaciones personales están en juego. La imagen de la liga podría quedar comprometida. Los destinos de playoffs de un club podrían verse afectados.
Dependiendo de los resultados de la pesquisa, Goodell podría suspender a Favre, y al hacerlo, perjudicar a los Minnesota Vikings y alterar por completo la carrera por la postemporada de la NFC. Por supuesto, a menos que Sterger coopere con directivos de la liga, este asunto podría estrellarse con el equivalente del ""Muro Williams"".
Pero si existe evidencia real de que Favre envió suciedad por correo electrónico, entonces Goodell debe aplicar los mismos estándares que empleó al determinar los castigos de Michael Vick y Ben Roethlisberger. El episodio Favre desaparecerá eventualmente. Pero las imágenes de jugadores sufriendo concusiones, saliendo temblorosos del campo como los ebrios que se pasean por el French Quarter, son un suceso semanal.
Las multas por los golpes a la cabeza son risibles. Rodney Harrison, el ex profundo de los New England Patriots, lo dijo personalmente en el programa ""Football Night In America"" de NBC. Su socio en el estudio, el respetado Tony Dungy, añadió otra verdad del Futbol Americano: los entrenadores sólo están interesados en la disponibilidad de un jugador, no en el tamaño de la multa. Después de todo, no es el dinero de los entrenadores el que se dirige a la NFL.
Goodell debe caminar por una línea tan delgada como la cadena que mide los primeros intentos. Conoce que buena parte del atractivo del deporte es su brutalidad y violencia.
Pero si los Dunta Robinsons del mundo siguen tratando de decapitar a los receptores abiertos como DeSean Jackson, alguien en el Congreso va a proponer una legislación nueva, no únicamente se celebrarán audiencias.
Goodell ha apoyado un protocolo de diagnóstico más agresivo, y condiciones más rígidas para el regreso de los jugadores que han sufrido lesiones de cabeza. Eso se enfoca al resultado, pero no a la causa. El único modo de capturar la atención de los jugadores y entrenadores es suspender a los jugadores sucios. Goodell hará justamente eso. Pero la regla genérica debe ser así: si un jugador sucio rompe una regla y deliberadamente lesiona a otro jugador, el infractor deberá ser suspendido hasta que la víctima se recupere y vuelva a la alineación.
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