Los problemas de la clavadista Adriana Jiménez, quien recientemente revalidó su subcampeonato mundial en Gwangju, con la Federación Mexicana de Natación (FMN) y Ana Gabriela Guevara, la titular de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade) tienen un origen: alzar la voz por el atraso y posterior recorte de las becas.
Jiménez denunció el pasado 2 de junio, vía su cuenta de Twitter, que le debían tres meses de su beca, pero que también había otros atletas, médicos y entrenadores que no habían recibido sus apoyos económicos. “No he recibido ninguna explicación porque se han retrasado los apoyos”, dijo en entrevista con “El Universal Deportes”.
La clavadista de altura fue la primera deportista de élite que denunciaba estas faltas de pago y lo anterior desató una serie de consecuencias en su contra. Cuatro días después de su denuncia, la FMN emitió una carta a Ana Guevara en la que decía que la clavadista no fue registrada por la Asociación Estatal de Estado de México, razón por la que la desconocía.
Kiril Todorov, presidente de la FMN, había dicho apenas en 2017 que respaldaba a Jiménez y que la disciplina que ella practicaba era seguida por la misma Federación.
“El caso de ella (de Jiménez) no es una prueba olímpica u oficial. Es una prueba de una marca patrocinadora de deportes extremos”, dijo Guevara al descalificar las declaraciones de Jiménez.
Tras esas declaraciones Jiménez no entró en más intercambios de acusaciones, pero sí propició que otros atletas levantaran la voz en cuanto al recorte de sus becas.












