Cristiano da el triunfo al Madrid

Cristiano da el triunfo al Madrid

Cristiano trasladó a los libros de historia un partido que no pasaría de trámite para un Real Madrid que mostró una versión gris e industrial en su visita a Suecia.

El partido no quedaría más que como un apunte contable de no ser por la figura de Cristiano, que en el Swedbank Stadion de Malmö puso su nombre en lo más alto del ránking de goleadores históricos del Real Madrid. Ha necesitado 400 partidos menos que Raúl para lograr más goles, y sigue superando, pese a sus intermitencias en este arranque de temporada, el promedio goleador del gran Pancho Puskas.

Cristiano salvó un partido que Rafa Benítez planteó con un ojo, o los dos, puestos en el derbi del domingo. Reservó a Marcelo y Modric, dos de sus intocables, y dio entrada a Arbeloa y Casemiro. El brasileño jugó de pivote, con las limitaciones creativas conocidas por todos. Kroos se situó por delante, pero al alemán se le ve falto de chispa física y, más preocupante en su caso, mental. Tampoco fue el día de Isco, que volvió a tocar de más. Solo Benzema pareció inspirado, aunque esta vez el gol fue cosa de Cristiano.

Tan atascado estaba el Madrid que el gol llegó en una contra de un partido que dominó siempre, pero con escasa profundidad. El Malmö se destapó y entre Kovacic e Isco armaron la jugada que dejó a Cristiano sólo ante Wiland. Definió con frialdad su gol 323.

El gol apenas alteró el panorama. El Malmö evidenció todas sus carencias ofensivas (apenas media docena de centros al área que generaron un cabezazo, de Rosenberg, que pudo suponer el empate), aunque en defensa le bastó con agruparse atrás y mantener cierto orden para frenar a un Madrid falto de chispa, de luz. De alegría. Algo aclaró el panorama la entrada de Luka Modric (de largo, el mejor centrocampista del equipo) y Cheryshev y Lucas Vázquez.

Fue Lucas, precisamente, el que abrió la defensa sueca para asistir a Cristiano en el 0-2. Era el minuto 90 de un partido que avanzaba irremisiblemente hacia la mediocridad, pero Cristiano acertó a meter el pie, al más puro estilo Raúl, para superar la marca del anterior 7 blanco. Y convirtió un trámite en un partido histórico para el club blanco. El partido en que Ronaldo se convirtió en estatua de sí mismo.