Cuba se queda con las ganas

"La Habana * EFE. La eliminación del equipo de Estados Unidos del Clásico Mundial echó por tierra la posibilidad de que el esperado choque con Cuba, su enemigo número uno en el hemisferio y con quien mantiene serias diferencias políticas desde hace casi medio siglo, pueda producirse.

El plantel norteamericano, considerado entre los principales favoritos para llegar a la final, fue eliminado anoche por la selección de México.

Ni el estelar lanzador Roger Clements, pudo evitar el descalabro de los anfitriones, al caer por 1-2 ante el cuadro azteca.

Aunque la forzosa salida de los estadounidenses parecía ser ""una muerte anunciada"" por su desempeno irregular y sendas derrotas ante Japón y Canadá, su consumación no dejó de ser un trago bien amargo para su afición.

Crecidos por la actuación de Cuba, un plantel que por primera vez se enfrenta a la indiscutible calidad de los Grandes Ligas y se ha convertido en una de las grandes sorpresas de la competición, que concluirá el próximo día 20.

Ricardo Sardaín, gerente de una cafetería, reconoció a EFE que le hubiera ""gustado mucho la discusión de la medalla de oro entre Cuba y Estados Unidos"", porque considera que el país que alberga las Grandes Ligas tiene ""el mejor Beisbol profesional del mundo"".

""Además, por la tradicional rivalidad política entre los dos países, que es imposible apartarla del tema del deporte, sobre todo en el Beisbol"", agregó.

""Creo que el partido entre Cuba y EEUU lo esperábamos muchos cubanos, porque siempre nos gusta ganarle en cualquier campo, mucho más en el Beisbol"", senaló, por su parte, Pedro César, un trabajador por cuenta propia.

El aficionado aseguró que el partido también habría permitido que Cuba le demostrara ""que no son ellos los únicos que tienen un gran Beisbol, sino que como se ha demostrado, hay que contar con los cubanos, que de seguro hubiéramos ganado"".

El histórico antagonismo político-deportivo se puso de manifiesto en este propio Clásico, cuando el Departamento del Tesoro de EEUU negó en principio el permiso a los cubanos.

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