Las Vegas * Agencias. En el inmenso hotel-casino MGM Grand, el apostador ocasional se apura para definir su favorito en la pelea más esperada del ano. Y como suelen hacerlo, se inclinan por el que les parece más simpático, en este caso el de la radiante sonrisa.
Se trata de una situación extrana para Óscar de La Hoya, pero es algo que lo tiene sin cuidado. Quizás tenga que ver por la bolsa de 30 millones de dólares que recibirá por medirse con Floyd Mayweather en una megapelea que evoca la época dorada del Boxeo.
Los conocedores -los que apuestan en plan grande- lo harán con el favorito en este combate, en este caso Mayweather. Pero el apostador informal tiende a simpatizar con el boxeador que habla de sí mismo.
Positivo
Y De La Hoya tiene confianza en su capacidad y hace caso omiso de las apuestas.
''No se sorprendan si voy a ser más rápido que Mayweather'', advirtió De La Hoya. ''Esta pelea no llegará al límite''.
Claro que se trata de bravuconadas, aunque un poco más insulsas con respecto a los insultos que ambos rivales se han lanzado mutuamente desde que se embarcaron en una gira promocional hace unos meses.
Tras decirse de todo, la hora de la verdad ha llegado finalmente para De La Hoya y Mayweather.
''Esto no es Golf. Esto no es Tenis'', dijo Mayweather. ''Es un deporte brutal con sangre, sudor y lágrimas''.
Y mucho dinero de por medio. Tal es el caso de De La Hoya, uno de los boxeadores más taquilleros de la historia, al medirse ante un adversario que es considerado como el mejor peleador libra por libra del momento. Su combate podría ser el más rico en la historia de un deporte que presuntamente se encuentra en vías de extinción.











