La noche en Ciudad Universitaria tuvo dueño de principio a fin. Dani Alves se presentó ante más de 35 mil aficionados auriazules, que se dieron cita en el Olímpico Universitario con un solo objetivo: ver a su nuevo refuerzo. Esta vez el resultado pasó a segundo plano. Si bien no fue el esperado y Mazatlán FC terminó por apagar por momentos la algarabía auriazul, hoy el centro de atención giró en torno a la leyenda brasileña.
El equipo del Pacífico, sin merecerlo, consiguió un empate (1-1), pero pudo haberse llevado el triunfo de no ser por el agónico remate del capitán Nicolás Freire al minuto 89. Bello adelantó a los mazatlecos al 75, cuando el cuadro capitalino era superior. Hoy, la fiel afición universitaria asistió a su territorio con una alegría e ilusión distinta. Por fin verían al nuevo ídolo, que no tardó ni siete días en mostrarse con su nueva gente una vez llegado a suelo Azteca.
Dani Alves fue ovacionado, entonó el “Himno Universitario”, escuchó los primeros Goyas, saludó a todos lados y se dirigió al medio campo. Su inseparable banda derecha hoy tenía que esperar por él. El brasileño disputó sus primeros 90 minutos desde el medio campo. Gritos de frustración para el árbitro, rabietas... Dani Alves ya era uno más de su nueva familia.
El refuerzo felino hablaba y todos atendían. Los 35 mil 423 espectadores seguían a detalle sus movimientos. Pumas buscó en todo momento la meta. Dani Alves mostró su compromiso, corrió, gritó, alentó a los suyos... Parece que su “corazón azul y piel dorada”, ofrecerá mucho a una afición urgida de campeonatos.
Eso sí, Pumas suma únicamente dos victorias en 11 encuentros, una en el Apertura 2022 y los números comienzan a pintarse rojo. Por ahora, esto puede esperar. El empate deja un sabor amargo para los universitarios, pero al mismo tiempo mantiene a la escuadra sin conocer la derrota después cinco fechas.
Chivas
Por su parte, las Chivas no ganan ni convencen. Qué mejor posición que la de estar frente al peor equipo de la Liga MX, al cuadro que el Futbol mexicano desarmó por aquella riña entre porras, por la que prácticamente le quitaron a su directiva, a sus jugadores, a su gente.
Ni a ese conjunto de Querétaro, lo que queda de los Gallos, pudo ganarle el Guadalajara. Estuvo cerca, es verdad, pero le faltaron dos minutos para firmar el triunfo. Como se suele decir, el minuto 90 también cuenta y hay que estar atentos. Hay crisis en Chivas, se cimbra otra vez el fallido proyecto de Ricardo Peláez, y quizá el puesto de Ricardo Cadena esté en peligro más que nunca.












