Deja un legado inmenso

"Iván Agüero * CP. Cuarto Poder trae para todos los lectores la tercera entrega de la historia de vida del sensei Manuel Munoz Alfaro, destacado artemarcialista chiapaneco.

En anteriores ediciones platicamos sobre sus inicios en este deporte de contacto, así como parte de su infancia y juventud en el municipio de Villaflores.

Munoz Alfaro buscó trascender en esta disciplina, y su entrenador, el profesor Tamayo, trató de guiarlo por esa senda. Es precisamente este personaje quien cuenta la historia del hombre que tocó muchísimas almas no solo en lo deportivo, sino en su profesión, en el Futbol y en diario vivir.

Con su profesor Tamayo, buscan un cambio trascendente para continuar un avance significativo en las artes marciales. El fin: posicionarse como campeones no sólo en el medio estatal, sino en el entorno nacional.

A mediados de los 80 son admitidos por la Asociación Shoto Kan Karate-Do México, bajo la dirección del profesor Pedro Flores Osorio, organización a la que pertenecen hasta hoy en día.

Con Pedro Flores estudiaron Shoto Kan por varios anos, hasta que los consideró aptos para admitirlos como legítimos karatekas de esta técnica. De nuevo presentan examen de cinta negra primer dan en esta asociación y construyen la escuela Shoto Kan Chiapas.

A la sazón, Shoto Kan Chiapas participó en eventos nacionales e internacionales. Manuel, entre otros, obtuvo diversos campeonatos en esta nueva fase. De todas estas experiencias, resultan muy gratas las vivencias en Las Vegas, Nevada, en Estados Unidos. Ahí conocieron al Profesor Hirokazu Kanazawa, director general del torneo, y a uno de sus discípulos más destacados, el profesor Hitoshi Kasuya, otrora campeón mundial de Karate.

Hitoshi Kasuya es presidente de la World Shoto Kan Karate-Do Federation, con sede en Tokio, Japón, organismo al que está adherida la Asociación Shoto Kan Karate-Do México desde hace ya varios anos. Es por ello que en 1993 un equipo chiapaneco constituido por Ramón Tamayo, Manuel Munoz, Gilberto Hernández, Arturo León y Alfredo Arias, formó parte de la delegación mexicana que participó en un mundial de Shoto Kan Karate-Do, celebrado en Tokio, Japón en el otono de ese ano.

La delegación mexicana, comandada por el profesor Pedro Flores Osorio, logró un quinto lugar por equipos en combate y la medalla de oro en katas por equipo. En forma individual, Gilberto Hernández logró un quinto lugar en la modalidad de combate libre. Este fue el parte aguas que hizo entrar a Shoto Kan Chiapas, con gloria, al terreno internacional.

Desde entonces, Shoto Kan Chiapas cuenta con la participación de muchos de sus alumnos en torneos mundiales de Karate. Actualmente, sus alumnos traen continuamente diversas medallas de oro, plata o bronce, tanto en combate como en katas, de distintos torneos sólo nacionales y mundiales, para honrar a Chiapas en el terreno deportivo.

Manuel tuvo, asimismo, experiencias en el ramo administrativo. Siendo presidente de la Asociación Shoto Kan Chiapas, fue electo presidente de la Asociación Chiapaneca de Karate, y en la Universidad Autónoma de Chiapas fungió como secretario del sindicato de trabajadores de la UNACH.

En el ínter, una vez que se tituló de médico, Manuel casó con la profesora de primaria Rosario de Jesús Constantino León. Con ella, amorosamente, concibió dos hijos: Manuel Alejandro y Estefanía. Su dedicación al karate y a la medicina adquirió prioridades especiales en el cuidado de su familia, que, por otra parte, lo apoyó sin descanso en el logro de sus metas y aspiraciones.

Por esa razón, Manuel hizo un esfuerzo para estudiar en Toluca, en la Universidad Autónoma del Estado de México, la especialidad de Medicina del Deporte. Anos arduos de estudio significaron un sacrificio no sólo de Manuel, sino de su esposa, Charito, y de sus dos hijos. El triunfo fue de todos. Manuel se tituló como médico del deporte y regresó a luchar en su trinchera para coadyuvar en el engrandecimiento del deporte en Chiapas.

Su nueva faceta le permitió dirigir el área de medicina del deporte del entonces, INDEJECH. Fue médico del equipo de Futbol Jaguares, e incursionó en el campo del Boxeo, entre otros deportes, para procurar la salud en deportistas de alto rendimiento.

Como miembro de Shoto Kan, Manuel jamás dejó de aprender. Hoy ostenta la cinta negra, cuarto dan, con reconocimiento de la World Shoto Kan Karate-Do Federation; reconocimiento de la que todos los cintas negras de Shoto Kan Chiapas gozan gracias a las estrategias de desarrollo de una escuela que no permite dormirse en sus laureles y que cuenta con el respaldo incondicional del profesor Pedro Flores.

En Shoto Kan existe una estructura orgánica de respeto con base en el conocimiento, dedicación y disposición de sus integrantes que vale la pena mencionar. Esta consta, de lo particular a lo general, de las figuras de kojai, sempai, sensei y shihan.

Kojai es el alumno principiante. Es el ayudante, en el sentido estricto de la palabra, que recibe en pago conocimientos.

Sempai es el instructor. Es el responsable de la formación de varios Kojai. Es quien tiene que sacar la casta por la escuela en toda circunstancia.

Sensei es el profesor. Es una categoría superior a un mero instructor. Vigila no sólo el debido funcionamiento de la institución, sino la correcta interpretación de los cinco caminos del bushido. Tiene a su cargo varios sempai y la responsabilidad de formarlos como tales.

Shihan es aquél en cuyos hombros descansa la filosofía y práctica de la escuela. Conserva las tradiciones y vela porque se respeten. Pero también fomenta los cambios necesarios para la adaptabilidad de la escuela a los tiempos y espacios correspondientes. En suma, un shihan tiene la responsabilidad de ""hacer escuela"". Es evidente que lograr los escanos de esta estructura es harto difícil y conlleva toda una vida de esfuerzos.

Manuel fue kojai, sempai, sensei y, desde cierta perspectiva, es un shihan. A su vez, le tocó ceder sus posiciones a sus propios discípulos. Hoy, la escuela Shoto Kan Chiapas descansa en los hombros de varios senseis responsables de todos los Dojos autorizados por la organización que preside admirablemente Gilberto Hernández Maza, con sede en Tuxtla Gutiérrez. Todos ellos artistas marciales con su propia trayectoria de especial importancia para el presente y el futuro de Shoto Kan Chiapas.

Sin duda, Manuel es un artista marcial que escogió los caminos del bushido como forma de vida. Hizo escuela. Dedicó 33 anos a ello.

Pero también fue un hijo y hermano virtuoso, un esposo y padre ejemplar, un profesionista apasionado de la medicina del deporte, un amigo leal.

Sirvan estas palabras como pobre homenaje a un gran hombre en la vida de muchos. En especial, en la mía.



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