Nueva York * EFE. El argentino Juan Martín del Potro, en plena explosión competitiva, se situó por primera vez en su carrera en la final de un Grand Slam a costa de las expectativas del espanol Rafael Nadal (6-2, 6-2 y 6-2), cuyo tenis resultó insuficiente para prolongar aún más sus aspiraciones en el Abierto de Estados Unidos.
El último 'major' del curso se le resiste al número dos del circuito. Por segundo ano consecutivo se quedó a orillas de la final. En el 2007 frenado por el escocés Andy Murray. En ésta, por el argentino Juan Martín del Potro. En ambas ocasiones, víctima del empuje apresurado de dos raquetas con una notable reputación ya en el circuito.
El juego de Nadal se quedó corto ante el empuje del sudamericano, que ya es consciente del potencial que aglutina y está definitivamente convencido de sus posibilidades. Ha madurado. Su mentalidad es sólida.
Del Potro tiene entre ceja y ceja el Abierto de Estados Unidos. No le tembló el pulso desde el inicio del juego. Y siempre que tuvo contratiempos tiró de su gran recurso. El saque. Cada vez que Nadal amenazó su servicio, el tenista de Tandil contrarrestaba con un golpe incontestable.
El tercer sudamericano en alcanzar una final en Flushing Meadows, tras el peruano Alex Olmedo, que perdió la de 1959 ante el australiano Neale Fraser y el también argentino Guillermo Vilas en 1977, el único que logró el torneo tras batir a Jimmy Connors, obtuvo rentabilidad completa del saque, que nunca perdió. Cuando le entró el primero, obtuvo 85 por ciento de los puntos. Cuando tuvo que jugar con el segundo, el 78.
Nadal, que ha afrontado condicionado por su problema abdominal su recorrido por el torneo, no encontró la fórmula de tutear al sudamericano. Nunca tuvo el dominio del juego. Para mover de lado a lado a un adversario enorme, capaz de alcanzar con soluciones, cada una de las alternativas que le proponía el balear.











