La Liga MX, la Liga Mexicana de Beisbol (LMB) y la Liga Nacional de Baloncesto Profesional (LNBP) —los tres certámenes deportivos profesionales más importantes y añejos del país— padecen una serie de complicaciones a casi dos meses de que la Secretaría de Salud impuso el protocolo de Sana Distancia, el cual fue una medida urgente para contener la pandemia de covid-19, pero que colateralmente afectó a estos certámenes profesionales.

Desde la detención del Clausura 2020 el pasado 15 de marzo, la Liga MX ha sufrido una reducción de salarios de jugadores de equipos como América, Santos y Atlas y la posterior desaparición del Ascenso MX como algunas de las consecuencias por la pandemia.

Otros de sus afectados directos son los árbitros, quienes cobraban su sueldo por partido, e indirectamente restauranteros, vendedores de cerveza y playeras, entre otros, que dependen de la industria del Futbol para tener ingresos.

A diferencia de la Liga MX, la pandemia por covid-19 no interrumpió la temporada de la LMB. Pero ha sido devastadora para los cerca de 480 jugadores que conformarían el roster de las 16 organizaciones del circuito veraniego mexicano para la campaña de 2020.

Todos los peloteros tenían planeado cobrar su primer salario de la campaña a más tardar el 9 de abril pasado, apenas tres días después de que iniciara la temporada regular, pero con la postergación del arranque del certamen no pudieron hacerlo.

La pandemia ha forzado, según los mismos directivos, que hayan cancelado el proyecto de la liga femenil y que además de los Capitanes, otras cuatro franquicias desaparezcan o no jueguen para la temporada siguiente.

Estas decisiones se tomarán en una teleconferencia, a realizarse en los próximos días, en las que también informarían una inminente reducción de juegos en su calendario para la campaña 2019-20.