Deporte| un amigo abandonado

Rolando Domínguez * CP. Menos espacios públicos, distractores sociales y una legislación del deporte en México que no figura han dejado a su paso una población sedentaria y divorciada de cualquier actividad deportiva durante las últimas décadas, lo que hoy tiene a México en los primeros lugares de obesidad en el mundo.



Rezago

Lo anterior ha puesto sobre aviso a autoridades del sector salud en México. Jóvenes, adultos y adultos mayores no realizan ninguna actividad deportiva, un problema que tiene su origen en cada municipio y en cada estado del territorio mexicano.

Chiapas no es la excepción en este tema; de acuerdo con recientes estudios hechos por universidades en el país, entre éstas la Universidad Autónoma de Guadalajara (UAG) y la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), sólo cuatro de cada diez mexicanos realizan actividad mínima deportiva, lo que es calificado como un lastre en la salud pública nacional.

Internados en el orden internacional, la Organización Mundial de Salud (OMS) establece recomendaciones con la práctica deportiva en tres grupos de edad: 5-17 años, 18-64 años y más de 65 años; sin embargo, en México no existe una legislación pertinente al respecto.

De acuerdo con el organismo mundial de la salud, niños y jóvenes de 5 a 17 años deben invertir como mínimo 60 minutos diarios en actividades físicas de intensidad moderada a vigorosa. La actividad física por un tiempo superior a 60 minutos diarios reportará un beneficio aún mayor para la salud.

Para los adultos entre los 18 y 64 años, la actividad física consiste en ejercicios recreativos o de ocio, desplazamientos (por ejemplo, paseos a pie o en bicicleta), actividades ocupacionales (es decir, trabajo), tareas domésticas, juegos, deportes o ejercicios programados en el contexto de las actividades diarias, familiares y comunitarias.

Los adultos de 18 a 64 años deben dedicar como mínimo 150 minutos semanales a la práctica de actividad física aeróbica, de intensidad moderada, o bien 75 minutos de actividad física aeróbica vigorosa cada semana, o bien una combinación equivalente de actividades moderadas y vigorosas.

Para los adultos mayores a 65 años, la actividad física consiste en movimiento recreativo o de ocio, desplazamientos (por ejemplo, paseos caminando o en bicicleta), actividades ocupacionales (cuando la persona todavía desempeña actividad laboral), tareas domésticas, juegos, deportes o ejercicios programados en el contexto de las actividades diarias, familiares y comunitarias.

A los adultos de 65 años en adelante les recomiendan realizar 150 minutos semanales de actividades físicas moderadas aeróbicas, o bien algún tipo de actividad física vigorosa aeróbica durante 75 minutos, o una combinación equivalente de actividades moderadas y vigorosas.

Hacer caso omiso a lo anterior y al deporte como herramienta de salud tiene a México con niños, jóvenes y adultos padeciendo obesidad, que a su vez se manifiesta en diabetes y enfermedades crónicas degenerativas.

Los especialistas en el tema manifiestan que el deporte es un elemento fundamental en la vida de cualquier persona, que previene no sólo problemas físicos y mentales, sino también ayuda a disminuir los problemas sociales por los que atraviesa el país.

En cuanto a leyes refiere, en México se presume que a partir de 2009 el acceso al deporte se elevó a categoría de derecho constitucional, por lo que el Estado tiene la obligación de proveer los espacios necesarios para que la población pueda ejercer este derecho. Sin embargo, prácticamente no existen resultados de esta reforma constitucional.

A nivel federal, la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade) es el organismo rector del deporte, encargado de la promoción deportiva desde el rango del deporte popular, escolar y de alto rendimiento, en donde se manifiestan esfuerzos titánicos a través de programas que no van más allá de la promoción de una verdadera cultura física en la población.

Chiapas, con el Instituto del Deporte (Indeporte), lejos también está de generar condiciones que ayuden a la difusión y práctica del deporte, y en los municipios, las direcciones deportivas sólo son un espejismo, y cuando se ofrece, una herramienta política para los alcaldes.

No existe un engranaje correcto ni el trabajo eficiente para ofrecer una nueva cancha al deporte. Los programas, directivos, deportistas exitosos e incluso los centros deportivos públicos no son suficientes para que se elija hacer deporte, de tal modo que se vuelve un tema para que quienes no han hecho su trabajo generen el reencuentro de sociedad con deporte.

Así, alejado de las masas, el deporte poco a poco se convierte en un enemigo, en algo que muy pocos quieren conocer o tener cerca. Actualmente son más los niños, jóvenes y adultos que eligen cualquier otra actividad como entretenimiento; hoy predominan quienes eligen sedentarismo y rechazan un triunfo llamado salud física y mental.