Oficialmente estamos a mitad de camino rumbo al Super Bowl LVII. Repasemos lo que nos dejó este fin de semana.
La mejor división
Mucho se dijo antes de la temporada que la división Oeste de la AFC sería no solo la mejor de la liga, sino de la historia. Los mariscales Mahomes-Herbert-Carr y el recién llegado Russell Wilson indicaban que tendría cuatro contendientes a postemporada. Pero han estado lejísimos de lo estimado, y solo Kansas City ha lucido como favorito.
En cambio, el Este luce inesperadamente impresionante. El favorito número uno para ser campeón (todavía) es Buffalo, que ha perdido dos veces en el año, ante los dos rivales divisionales que enfrentó.
Miami ya venció a los Bills en septiembre y tiene marca de 6-0 cuando Tua logra terminar los partidos (0-3 cuando no). Pese al “coach” novato y la una temporada baja de novela, los Delfines parecen encaminados a postemporada con una de las mejores ofensivas de la NFL.
Pero los segundos en la división se llaman Jets. Comandados por una excelente defensiva y la mejor camada de novatos en años, en Nueva York están teniendo su mejor temporada en muchísimo tiempo, y con marca de 6-3 podrían romper la sequía más larga de la liga sin jugar “playoffs”.
¿El último en la división? Los Patriotas, con marca de 5-4. Con todo y la controversia de mariscales, han ganado 4 de sus últimos 5 juegos por un promedio de 20 puntos sobre sus rivales. Ninguna otra división tiene a sus cuatro equipos con récord positivo, ni a todos peleando por un lugar en postemporada.
¡Bye, Reich!
Rodó la segunda cabeza en la NFL. En medio de su quinta temporada en Indianápolis, y de forma sorpresiva, Frank Reich fue despedido como entrenador en jefe. Su maldición fue la mala suerte… o “Bad Luck”, ya que Andrew Luck se retiró solo días antes de comenzar la campaña en 2019, con lo que forzó un carrusel de mariscales para los Potros. Brissett, Hoyer, Rivers, Wentz, Ryan, y en los últimos dos juegos, Ehlinger.
Ninguno pudo darle estabilidad a la franquicia, que además este año ha empeorado terriblemente lo que era una fortaleza: la línea ofensiva.
Lo extraño del asunto es que su nuevo entrenador es… Jeff Saturday. El mismo que fue centro de este equipo por 13 años, y quien tiene cero experiencia como entrenador en ningún ámbito. Saturday era analista en ESPN, y será quien mande las jugadas por el resto del año pese a que no conoce en absoluto el libro de jugadas.
La situación en Indy es terrible, ya que tienen poco espacio salarial gracias a los más de 19 millones de dólares que le darán en 2023 a Matt Ryan (quien hoy solo calienta la banca). Su mejor jugador, Jonathan Taylor, ha lucido terrible todo el año, y no tienen tampoco muchas selecciones de “draft”. De favoritos para ganar la división a explotarlo todo en cuestión de un par de meses.
A empacar todo
Si es que existía todavía una mínima ventana de éxito para Green Bay, hoy está sellada totalmente. Los Empacadores tuvieron una elección difícil este año: dejar ir a Rodgers y comenzar el proceso de reconstrucción, o ceder a sus caprichos e intentar una última vez llegar al Super Bowl. Se decidieron por la segunda y hoy pagan las consecuencias.
Pero no todo es culpa de A-Rod, quien viene de tener su peor partido en años, gracias a sus tres intercepciones en zona roja (ante la peor defensiva de la liga). El Pack simplemente tiene al peor cuerpo de receptores de la NFL, por mucho.
Sabiendo eso, la gerencia no hizo ningún movimiento antes de la fecha límite de traspasos, lo cual es dispararse en su propio pie. Además, la defensiva ha bajado su nivel, las lesiones los han golpeado, y a Matt LaFleur (el “coach”) se le olvidó cómo utilizar a Aaron Jones, su corredor estelar.
Green Bay había perdido 10 partidos en temporada regular en los últimos tres años, en total. Este año van 3-6, con 5 derrotas consecutivas y a 4 juegos y medio del líder divisional, Minnesota.
La postemporada se ve muy lejana y los Empacadores deberían empacar todo y pensar en el futuro. ¿Veremos a Jordan Love (el mariscal suplente) en algún punto?
¡Hasta la próxima!












